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Mini relato Gay
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-¨ Y qué significa el poder SORA?¨ - preguntó antes que el anciano saliera de la sala. - ¨ A qué se debe esta diferencia de poder?¨ -¨ SORA es el resto de poder que se ha quedado en la alma de los Dioses condenados. Recuerdas que los Supremos han quitado su poder, pero no del todo... Esos poderes psíquicos y físicos que usan tanto las bestias como los cazadores, son los poderes de los antiguos Dioses ¨ - explicó estando en el umbral de la puerta. -¨ Y una última pregunta... Por qué no haz dicho a otros cazadores sobre la Saga?¨ Esta vez, el comandante tardó de responderla. -¨ A final, la guerra continua... por qué ha de saber la causa de la lucha si estamos condenado a luchar por siempre... Hay cierta cosa que es mejor no saberlo, y creo que ésta también... - No es nada especial – dijo William mirando los ojos curiosos de su amigo. – nada en especial... - No te creo – dijo Pierro dejando escapar alguna risa – William, eres pésimo cuando se trata de mentir... Pero no voy a insistir. A final eres tan terco como el burro... - Qué dices – manifestó su enfado, pero pronto sonrió. Era una de las cualidades que a él le gustaba, dejar de insistir las cosas. Desde hace tiempo, sabía que Pierro estaba completamente enamorado de él. Esos brillos en sus ojos deducían que lo estaban. Pero William nunca se atrevió a tocar a su amigo. Sabía que la amistad y el amor nunca debe mezclarse, por más que parecieran iguales en mucho sentido. Pierro era su mejor amigo, el única que comprendía sus sentimientos, el único que entendía sus caprichos y el único con quien podía contar su compañía cuando sentía solo. - William, yo... quiero... decirte... - Bueno, ahora no es un buen momento para eso – dijo William apuntando con su dedo hacia una dirección. Pierro volteó para ver que era. Era el capitán Schwan con una expresión dura en su rostro. Ruborizando su rostro, Pierro saludó a su superior agachando su cabeza. - Bueno, tengo que irme... Tengo unos asuntos que resolver... – dijo a William con un rostro nervioso – con su permiso, capitán – y se retiró lo más rápido posible. - Veo que estabas divirtiendo con tu amigo – dijo Schwan al estarse solos. - Veo que aun no te haz por vencido, capitán – expresó fijando su mirada hacia la pagina del libro. – sabes que lo nuestro ha terminado... - Sabes que soy obstinado... - Era algo que no me gustaba de ti... - Pero si esto – y lo sorprendió con un beso – sé que te gustaba esto de mi... – y siguió besándole salvajemente. Por un lado, William puso resistir usando sus poderes, pero por otro lado, dejaba que el sujeto lo dominara. Sinceramente le gustaba que lo trate como una posesión, como un objeto de placer, como un animal en celo. De todas formas, era su otra pasión después de la casería, un sexo sin compromiso. - Después de todo, un poco de sexo entre nosotros, no estaría mal – dijo William sonriendo irónicamente y dejó que el sujeto regocijara su cuerpo a su manera. Cuando Albert abrió sus ojos, vio la cara dormida de Black a su lado. Diligentemente, llevó su mano para tocar su mejilla... Fría, fría como un hielo... Había tenido de costumbre, una noche bastante agitada. Después de todo, Black había regresado recién en el fin de semana dejando a Albert más que ansioso, sino desesperado de ser poseído. Fue una noche con lleno de placer... Eso justificaba el dolor de su cuerpo, pero también la satisfacción que viene después del orgasmo. Pero por otro lado, sentía un vacío en su mente. A lo mejor estaba pensando mucho, mucho por una simple cuestión lógica. En fin, había decidido quedarse con él porque lo quiso. Sabía que Black lo amaba, que nunca le haría daño, que nunca lo lastimaría, que nunca lo traicionaría... pero aun con eso no bastaba llenar el vacío de su mente. Por qué?... - Buenos días, mi ángel – dijo Black abriendo lentamente sus ojos. Por unos instantes, Albert miró esos par de ojos plateados como si apreciara un par de joyas preciosas. Joyas que nunca lo pertenecerían... - Qué sucede? – y lo rodeó entre sus brazos, suspirando entre sus cabellos. - No es nada... – y cerró sus ojos. Sentía su piel fría como una capa de nieve cubriendo su cuerpo. - Enojado? – preguntó apretando suavemente su barbilla para que fijara sus ojos – aún sigues enojado conmigo por no dejarte ir al colegio? Un suspiro brotó en su labio en vez de la respuesta. - Sabes que es muy riesgoso salir solo afuera... Sabes que tengo muchos enemigos – dijo Black besándole suavemente en su mejilla. – Harán lo posible para separarnos... |