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Mini relato Gay
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- Ya sé... los cazadores... – dijo Albert dando otro suspiro. - No sólo ellos... – y se levantó de la cama y buscó una bata para cubrir su cuerpo. – Hay muchos que me quieren ver muerto... Incluso dentro de esta casa... - Qué dices?... Piensas que uno de los tuyos será capaz de traicionarte... - Por qué no?... Si ya he experimentado la traición de mi mejor amigo... Y también de mi mejor aliado... – y corrió la cortina para que la luz de Sol entrara a la habitación. - Algunas veces pienso que moriré en manos de la persona que más amo... – y se acercó a Albert quien lo miraba con los ojos sobrecogidos. Y los dos miraron con sus rostro prudentes, como el dicho fuese algo en serio. Pronto, Albert empezó a reír pensando que era sólo una broma de su amante. Entre risas dijo: - Pero tú nunca podrás morir... – e intentando levantarse, pero el dolor causó que gimiera un poco. - No te muevas, aún... – y lo besó en su labio – debes descansar... - Pero hoy planeamos ir al cine... – protestó poniendo una cara triste. - Si quieres, puedo ordenar que instalen un equipo de cinema aquí. Así podemos ver la película sin que salgamos – y sonrió como un niño feliz. - Esta bien, si puedo estar contigo todo el día, el lugar es menos importante... Cuando el ascensor llegó al penthouse y lo primero que topó Bill, eran unos cuerpos desnudos de mujeres y hombres tirados en el piso. Aparentemente todos ellos sin vida. Entre ellos, había uno que se movía perezosamente entre los cueros curtidos de los animales. Era Justin quien abrió sus ojos para ver quien era su convidado. - Veo que tuviste tu propia fiesta de bienvenida – dijo Bill desviando su mirada hacia el otro ángulo, pues el joven estaba completamente desnudo. - Quise invitarte, pero no conseguí ubicarte a tiempo, amor – dijo Justin tirándole besos en el aire. - Ya basta de juegos, Justin – y se sentó en un sillón, no antes de quitar las ropas que estaban allí tiradas. - Sabes que siempre hablo en serio, al menos contigo – y se levantó, caminó hacia a él con suma delicadeza, como si estuviera modelando – eso sabes muy bien, mi amor... - Ya basta de llamarme así... - Por qué?... Si eres un amor para mí – y se acercó su labio – sé que aun me quieres... – y se sentó sobre sus rodillas, abriendo sus piernas lo más que podía. Bill viró su mirada cerrando sus ojos. No quería caer de nuevo en su juego de placer. Para Justin, el sexo era sólo una actividad física que debía practicarse diariamente, sin importar con quien fuese. - Sé que me quieres... aun intentas ocultar tus pensamientos en el fondo de su conciencia, yo puedo leer la sinceridad en tus ojos – dijo lamiendo con su lengua la mejilla de su oponente – buen sabor... - Ya basta! – y quiso levantarse pero unos manos expectantes en su pecho hizo que se cayera en su asiento. - Adónde piensas irte?... La fiesta aún no ha acabado, amor – dijo esta vez sujetando su cara con sus dos manos para que le mirara a sus ojos. – sabes que no puedes hacer nada... Y intentó besar sus labios, pero no le correspondió. - Bueno, al menos tengo tu cuerpo para besar – y entre risa, lamió su cuello, una y otra vez como si tuviera la intención de clavarle sus comillos. Con sus manos expertas, desbotonó uno por uno, sin prisa. Sabía que a Bill le gustaba bien lento. Cuando su tórax perfecto estaba a su vista, éste empezó hundirle de besos, cuando llegó a nivel de su mamila la cual succionó con pasión provocando a que se escapara unos gemidos a Bill. - Ves... te gusta... amor... – y succionó la otra con misma delicadeza. - Ya basta! – gritó Bill furiosamente, pero antes que pusiera en pie, un dolor intenso impidió su acto. Con cara sorprendida, vio la causa. Justin había clavado sus dedos en su hombro derecho donde fluía su sangre, sangre negra... - Te dije que no escaparás – y tosió su mano haciendo que la herida sea más grave. Había un leve quejido de dolor en el rostro de Bill, pero no exclamó ni mucho menos agredió. Sabía como era Justin. Un niño caprichoso y terco que consigue las cosas de su manera. No sería extraño que hayan muerto muchos de sus amantes en sus manos, aunque de verdad eran sus juguetes preferidos. Justin era así, un chiquillo agresivo y opresor. Sin importar la herida de su oponente, pues sabía que pronto sanaría, continuó su acto deslizándose lentamente hasta que su cabeza se quedara a la altura de su pantalón. Como todo un experto bajó la cremallera con su boca con los movimientos bien sexuales. Y cuando por fin tuvo acceso, con los ojos de desilusión agarró su sexo. - Tu verga no está listo... – y soltó su risa de siempre, como la de un niño inocente. – pero tengo la solución... Y empezó a lamerlo, primero en la punta y luego hacia más fondo, con cariño y ternura que él estaba acostumbrado. Con sus manos expertas, empezó a dar masajes a sus testículos. Cuando el objeto emprendió a crecer, una sonrisa de victoria dibujó en su labio. Y siguió dándole atención, lamiéndole, chupándole, succionándole con mucho placer.. hasta que indicaba que todo estaba listo. Sabiendo que Bill no lo cooperaría, Justin se colocó de nuevo en el musculoso vientre donde podía sentir el contacto de su sexo erecto lo cual guiando con su mano, ubicó justo en su entrada donde aún había el resto de semen de los otros placeres de la noche pasada. Y de un solo golpe, dejó caer su peso haciendo que la penetración sea brusca. Los dos no contuvieron su gemido de dolor. Sin perder tiempo, Justin empezó a mover broncamente, subiendo y bajando, gimiendo suavemente. Pero cuando abrió sus ojos para ver el rostro de Bill, el acto se detuvo como el fin del espectáculo. Era un rostro sin sentimiento. Ni de placer, ni de odio... algo que a Justin no gozó para nada. Enfurecido, se levantó y echó a Bill de la silla dejando que cayera entre los cadáveres. Sorprendido por el repentino cambio de conducta, Bill se quedó atolondrado. - Y si no viniste para cogerme... Para qué viniste? – preguntó Justin vistiéndose una bata de seda a estilo japonés. Quizás esperaba algo de él.. Qué fingiera algo por él... pero no... Bill nunca cambiaría, como Justin. - My lord quiere que investiguemos algo. Parece que hay unos movimientos sospechosos en el área de Zin – dijo Bill arreglándose su ropa. - Zin... Zillger... nuestro antiguo líder y ex-miembro de la caballería... Ése sí sabía coger – y disimuló con sus manos el tamaño de su verga entre risas. – Y cómo ha estado, nuestro querido enemigo?... - Desde que te fuiste, Zin aumentó su territorio. Incluso hemos perdido el área 34 sureste y 21 del noreste. Sinceramente, a este nivel opino que el número de sus aliados sobrepasa lo del nuestro – dijo Bill con una expresión seria. - Ya veo... Eso le pasa porque Black fue demasiado generoso con él. Aunque antes fuese uno de nosotros, no significa que debemos tener compasión. Si es enemigo, debe eliminarlo – opinó Justin dirigiéndose al bar para preparar unas bebidas. - Eso si... – y se puso a pensar. La verdad, la traición de Zin Zillger fue algo inesperado. Fue un golpe que cayó hace unas décadas atrás. Quizás aquel cambio hizo que Black tomara ciertas actitudes, de hecho nunca había visto tan distraído cuando se trataba de la provincia. Antes quería tenerlo todo, todo bajo su poder, pero ahora... Y desde que llegó Albert en su mundo, Black había convertido en un león sin garras, pero eso no significa que está fuera del mandato. Pues de todas formas, Black era el rey, el hijo de la noche, el condenado... - Me temo que debo irme... contigo – y gruñó Justin tirándole un vaso de vodka. - Y si... sabemos que Zin es peligroso, aunque no creo tanto como vos - y soltó una risa. Continuará... NOTA: y como me han pedido, he escrito ese capitulo en un fin de semana, dejando para atrás todo mis compromisos, concentrándome exclusivamente con la intención de salvar la historia... Si aun así sigue pésima, sorry... pues creo que no soy digna para esto (¡_¡). Pero si le gustaron, bueno, por lo menos valió la pena... Creo que a este nivel, la historia está bastante interesante. Ya sabemos cómo surgieron los vampiros y los cazadores (en mi manera...ji..) y también el pasado de las protagonistas. Espero aclarar todas las tonterías que escribí en los capítulos anteriores... Gracias por los msj y comentarios... hasta la próxima.... Besos! |