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| Mini Relatos: "Agarra mi verga con tu mano", me ordenó. Siente su potencia, su dureza. Siente el poder que tiene sobre ti. Y vaya si lo tenía... era impresionante. De pronto, se desprendió con dureza de mi. Fue a su recamara y trajo de allí su celular. Me lo dio y me dijo: Hablale a tu novia y dile que ya no seguirás la relación con ella. Invéntale lo que quieras, pero acaba con ella ahora. No podía creer que me estuviera diciendo eso. Me dio el celular y yo lo miraba atónito. Le dije que no me obligara a hacer eso, que yo la quería y no sé que más. Acercó su verga a mi cuerpo y me dijo drásticamente: ella o mi verga. Elige. No me hagas esto, por favor, le lloré. ¡Huélela!, me ordenó. Y al hacerlo, no tuve ninguna duda. Haría cualquier cosa por esa verga. Estaba totalmente sometido a ella y a este hombre. Le hablé a mi novia. Le dije que me disculpara, pero que ya no sentía lo de antes. Ella se puso a llorar y me dijo que me había sentido distante el útlimo tiempo. Su llanto me hizo mal y Alberto lo notó, porque me acercó su verga nuevamente para que viera su tamaño y la desee más y más. Mi novia se convirtió en segundos en cuestión del pasado. Esa verga, sería mi presente y futuro. Bien, me dijo... es suficiente por hoy. Sé que quieres que te haga mío, pero eso no será hoy. ¿Sabes por qué? No, no entiendo por qué, le respondí. Por dos motivos: el primero es técnico. Tu culito es muy pequeñito. No está preparado para recibir a tu hombre. Hay que darle tiempo y cariño para el día en que entre en ti. El segundo: para que un hombre te coja, debes desear ser cogido. Desearlo con desesperación. Sentir que es lo único que deseas en la vida. Y ese momento, aún no llega. Quiero que llegue el momento en que me pidas, que me ruegues, para que te coja. Ese día llegará rápidamente, pero no es hoy. Date vuelta, me dijo. Puso sus manos en mis nalgas y las tocó con lujuria. Parado detrás de mí me ofreció uno de sus dedos y me dijo que lo chupara. Yo lo hice, como si fuera su verga. El sabor de su carne me encantaba. Sacó el dedo de mi boca y lentamente lo fue haciendo entrar en mi culo. Comencé a gemir de placer, pero también de dolor. Lo sacó y me dijo: tal como lo tenía previsto. Está muy pequeño, y mi verga, ya la has visto, necesita un culo bien grande para ser recibida. Esto lo arreglaremos muy pronto. Trajo un estuche de madera y en el cinco tubos negros de diferentes diámetros con una base. Tomó el más delgado y me dijo que lo iba a meter en mi culo. Sentí lo que hacía, y sentí como me iba rompiendo mi cuerpo. Me dolía, pero él no se detuvo. En pocos segundos sentí que todo el tubo estaba en mi interior. Se detuvo: me miró y me dijo. Lo usarás dos días enteros. Solo te lo sacarás para cagar. El resto del tiempo debe estar en tu culo. Incluso para dormir. Tu slip no dejará que se salga. Usa uno ajustado. Mientras tanto, sólo desearás mi verga. Podrás masturbarte por mí las veces que quieras. Pero no te puedes lavar el pecho. Allí llevas mi esperma, igual que en tu interior. Vístete, me ordenó. Por hoy es suficiente. Pero antes de irte, quiero que entres a ese cuarto y mires lo que hay en la pared. Me vestí y con gran curiosidad entré. No esperaba ver lo que ví. En la pared había clavadas en un marco de corcho, cerca de 15 fotos mías. En algunas estaba solo, en otras con mi novia, en otras con mis amigos del colegio. ¿Qué es esto?= le dijo con un poco de miedo. Esto significa que fuiste elegido para ser cogido por mí. Te deseo desde hace tiempo y trabajé para que esto sea realidad. Ahora, tú deberás desearme tanto como yo, para que te coja, para que te haga mío, para que no deseas nada más que mi verga en tu cuerpo. ¿lo entiendes? Otro beso suyo impidió que contestara mientras que su mano obligó que la mía fuera una vez más a su verga, que una vez más comprobé que seguía dura como el hierro. Era hora de finalizar esta sesión. Me llevó a mi casa, mientras mi mano estuvo nuevamente sobre su pantalón. Se despidió de mí en el carro, delante de mi casa, dándome un beso impresionante. Yo tenía miedo que alguien me viera, pero él me dijo: no podrás ocultar esto mucho tiempo. Recuerda: eres mío.... mío.... mío. Mastúrbate y piensa en mí. Deséame cada vez más y cuando el deseo sea intenso y tu culo esté listo, búscame. Ya sabes donde encontrarme. Bajate ahora. Bajé del carro y él se fue... intenso como siempre. |