-No está mal. Como le anticipé por teléfono la quisiera para
ser vejada por mi sobrino, que ha demostrado ser un pervertido total. No se
imagina cómo quedan estas esclavas luego de una sesión con él. Será mejor que la
lleve pronto para calmar un poco la ansiedad de Ramón, mi sobrino. Ayer estuvo a
punto comenzar a torturar a su hermana. Afortunadamente para ella llegué justo
cuando había recibido nada más que tres o cuatro azotes en la concha. La tenía
colgada de los tobillos con las piernas separadas y dándole con el látigo allí -