VOLVER A LA WEB PRINCIPAL DE SEXO CASERO
CHICAS DE PLAYAvideo, " explicito fotos gratis CHICAS DE PLAYA" explicito fotos gratis Sexo, " en español gratis CHICAS DE PLAYA" en español gratis Sexo, " de de fotos galeria gratis CHICAS DE PLAYA" de de fotos galeria gratis Sexo, " amateur de fotos gratis CHICAS DE PLAYA" amateur de fotos gratis Sexo, " de fotos gratis gratis CHICAS DE PLAYACHICAS DE PLAYA" de fotos gratis gratis CHICAS DE PLAYASexo, " casero gratis CHICAS DE PLAYA" casero gratis Sexo, " chat de CHICAS DE PLAYA " chat de CHICAS DE PLAYA, " de duro fotos gratis CHICAS DE PLAYA" de duro fotos gratis Sexo, " de fotos gratis lesbianas CHICAS DE PLAYA" de fotos gratis lesbianas Sexo, " de gratis oral CHICAS DE PLAYAvideo " de gratis oral CHICAS DE PLAYAvideo, " web cam gratis CHICAS DE PLAYA" web cam gratis Sexo, " fotos gratis oral CHICAS DE PLAYA" fotos gratis oral Sexo, " de gratis CHICAS DE PLAYAsite " de gratis CHICAS DE PLAYAsite, " chat CHICAS DE PLAYA " chat CHICAS DE PLAYA
|
|
|
|
|
| CHICAS DE PLAYA | CHICAS EN LA PLAYA | FOTOS DE PLAYA | FOTOS EN LA PLAYA |
y
caminé hacia donde Juan, detrás del escritorio, me veía llegar, fingiendo un
caminar como de ebria. Esa noche me había puesto un vestidito rojo que tal vez
no midiera ni veinte centímetros en total, anudado con finas tiras en la espalda
y una abertura a un lado que revelaba que yo no me molestaba demasiado en usar
ropa interior, y el frío de la madrugada hacía hormiguear mis pezones, por lo
que supe que se marcaban muy duros contra la tela. Cuando me acerqué detrás del
escritorio y vi que el vejete no sacaba los ojos de mis pechos, supe que tenía
toda su atención. Lo saludé con voz de ebria y me tambaleé un poco hacia
delante, recostándome sobre el escritorio de Juan y brindándole una increíble
panorámica de mis tetas, donde faltaban apenas dos milímetros para empezar a
revelar los pezones duros de excitación y de frío. La perspectiva de seducir al
viejecillo me había empezado a calentar y sentía que mi dulce conejito se
empezaba a lubricarse esperando que él pudiera llenarme.
-Hola, Juan... me olvidé mis llaves, ¿no podría ayudarme a entrar?- le dije,
sonriendo, y el viejo apenas pudo balbucir una respuesta mientras se comía mis
tetas enormes con los ojos y se levantaba con las llaves maestras en la mano. En
el ascensor, todavía fingiendo estar un poquito borracha, me recosté sobre él y
le sonreí con mis labios perfectamente pintados, mientras fingía no notar que un
pecho se escapaba por el amplio escote para ir a apretarse justamente contra el
pecho de él, que no podía quitarle la vista de encima. El pezón rosado, erguido
y duro, contrastaba enormemente con su camisa blanca de algodón, y me moví un
poco contra él, gozando del roce áspero de la tela contra la delicada punta. Lo
vi tragar saliva y después mojarse los labios con la lengua, como deseando
acariciar con su humedad el impúdico pezón que parecía buscar a gritos un poco
de atención, y casi grité de triunfo cuando sentí la mano del viejo apretarme el
trasero, como buscando la línea que marcara que usaba ropa interior... sin
encontrarla. Casi podía sentir que su pene empezaba a endurecerse, deseando de
todo corazón que no necesitáramos usar un viagra llegado el caso, y mi
entrepierna empezaba a calentarse tibiamente, con esa señal inconfundible de que
pronto tendría una buena recompensa. Pero el viejo, apartando la mano de mi
culo, me miró a los ojos y me dijo, tartamudeando: -Seño... señorita Wanda...
creo que tiene que acomodarse la ropa.
Casi me voy de culo en el ascensor, que tenía que subir al octavo y último piso
del viejo edificio de apartamentos, cuando él dijo eso. Fingí no comprender.