Fotos de adultos

fotos de adultos, adultos, videos adultos, chat de adultos, adulto, adultos sexo, adultos fotos, chat de sexo adultos, fotos y videos de adultos, juegos de adultos, porno adultos.

 

Aquí puedes encontrar fotos de Adultos. Primeros planos de chicas enseñando su sexo, solo para adultos tambien podras ver. Sus tetas, su culo y su coño. si entras en parejas calientes podras ver sexo adulto.

 

    SEXO ADULTOS PORNO SEXO ADULTOS AMATEUR
SEXO ADULTOS PORNOGRAFICO SEXO ADULTOS VOYEUR Calientes FOTOS MANGA

 

videos amateur, videos porno, porno amateur, porno gratis, videos gratis, amateur gratis,videos voyeur, voyeur adulto

 

IR A LA PAGINA PRINCIPAL DE SEXO CASERO

SEXO ADULTOS

Sexo Gratis | Sexo Gay | Fotos de sexo Gratis

LA CURIOSA HABILIDAD DE FABIO

Una pequeña introduccion de Relato adulto que podras encontrar en nuestra web, en la seccion de relatos:  Entonces uno de ellos corrió totalmente su cortina y comenzó a quitarse nerviosamente el pantalón y pude observar sus calzoncillos de color azul claro, y un considerable paquete. El otro no sabía que hacer solo apretaba su pene por encima del pantalón y miraba a su amigo y a mí. Sitiéndome más valiente y más caliente, deje caer mi falta, quedando con la tanga negra a la vista de los chicos. Ambos, tenían claro ya la situación a estas alturas, quitándose como podían la ropa, y quedando desnudos de la parte de abajo, sus pollas estaban duras mirando al cielo. Con sus manos las pajeaban sin cesar, como locos, para que yo viera el efecto que les producía. Mas adelante podras encontrar sexo adulto. Sexo adulto con chicas en chat adulto, videos adultos, video adultos y descargas en tu Pc. Adultos amateur, sexo voyeur para dultos, video chat adulto. Casero Gratis, casero amateur, videos caseros, tambien videos amateur con solo un sms, videos porno adulto, sexo casero porno. En los barner podras encontrar chat casero,  tambien dentro amateur gratis, fotos amateur de adultos, y fotos caseras de adultos. Porno voyeur gratis en las miles de fotos, el sexo voyeur gratis, Sexo casero adultos podra enseñar fotos para voyeur gratis. y chicas para chat voyeur. Video y voyeur casero, es lo mejor de sexo casero adultos, videos de adultos y un video de adultos mas.

Fabio y yo éramos amigos desde preescolar, y desde entonces habíamos sido inseparables, pero nunca habíamos dormido en la casa del otro, bien porque no había surgido el tema, o bien porque no eran del tipo de chicos que a la mínima están fuera de casa, el caso es que aquel día fue la primera vez. Y no fue algo previsto, sino un cúmulo de circunstancias que dieron lugar a que Fabio durmiera en mi casa aquel día.

 

Como solíamos hacer, después de clase se venía a mi casa a hacer los deberes, y cuando acabamos nos poníamos a jugar o a ver la tele hasta la hora de cenar. Él vivía en mi misma calle, un par de portales más abajo, y pasaba más tiempo en mi casa que en la suya. Los dos habíamos cumplido ya los trece, pero seguíamos actuando igual que siempre, sin las tonterías que tienen encima los adolescentes de hoy en día.

 

Recuerdo que era un viernes de finales de octubre, y estando Fabio en casa, llamaron su madre bastante alterada. Un tío suyo había sufrido un infarto, y tenían que salir pitando para el hospital. No sabían el tiempo que tardarían y no querían que Fabio estuviera presente, así que acordaron que durmiera en mi casa. Aun no nos habíamos mudado y no nos sobraba mucho espacio, pero por una noche podríamos apañarnos. Fabio dormiría en mi cama, pues aunque no era muy grande, a todas luces sería más cómoda que el sofá del salón, que estaba hecho un cascajo.

 

Estuvimos viendo alguna peli de risa, y como habíamos madrugado, no nos fuimos muy tarde a dormir. Nos pasamos un buen rato hablando de nuestras cosas, y al final apagamos la luz y nos dimos la espalda para dormir. Yo no tenía demasiado sueño, la verdad, y no estaba demasiado cómodo compartiendo cama, pues era difícil no molestarse mutuamente.

 

Al cabo de un rato noté unos movimientos extraños, como si Fabio se estuviera rascando o algo así, pero por un periodo de tiempo demasiado largo. Yo estaba algo mosqueado, así que le pregunté que qué hacía. Él, con total naturalidad, me dijo que se estaba haciendo una paja, que se las hacía todas las noches y que sino no podía dormir. Yo también me las hacía desde hacía tiempo, pero nunca habíamos hablado del tema, pues por entonces aquello no estaba muy bien visto, y al menos a mí me daba reparo ir pregonándolo.

 

No me hacía demasiada gracia que se pajeara en mi cama, más que nada porque me iba a pringar todo, y así se lo hice saber. Con la gracia que le caracterizaba me dijo que no pasaba nada, que solo le salían unas gotitas y además se había preparado un calcetín para limpiarse. El caso es que a mí también me entraron ganas, y sin dejar de darle la espalda, metí la mano dentro del pijama y me puse también a darme gustito.

 

Creo que fue él quien dijo que se la enseñara, aunque yo también estaba por decírselo. Nos veíamos desnudos a menudo en los baños del colegio, así que no había nada que ocultar. Los dos habíamos hablado alguna vez de las pajas, pero nunca había surgido el tema de vernos el uno al otro haciéndolo. Nos bajamos el pantalón del pijama y seguimos a lo nuestro, tratando de ver en la oscuridad lo que estaba haciendo el otro.

 

Como ya sabía, Fabio la tenía algo más larga que yo, aunque no demasiado y no tenía demasiado vello púbico, cosa de la que yo no andaba escaso precisamente. Según había ido observando en las duchas del colegio, fui de los primeros en desarrollarme y andaba un paso por delante de casi todos los compañeros.

No nos hacía falta ningún tipo de inspiración, con pensar en tías buenas nos valía. Si no recuerdo mal, yo se la estaba dedicando a Ana, una compañera que tenía la mejor delantera de la clase. En sus tetas debía estar yo pensando cuando Fabio me dijo que le mirara, pues en principio no le hice mucho caso. Con toda la naturalidad del mundo, se sentó en la cama y dijo algo así como "mira lo que hago". Cuando quise mirar, se estaba chupando la polla él solo, algo que me dejó totalmente sorprendido.

 

No lo voy a negar, yo lo había intentado alguna vez, pero lo había dejado por imposible, dando por hecho que aquello no se podía hacer. Fabio siempre había destacado en gimnasia, sobre todo en temas de flexibilidad, pero nunca se me hubiera pasado por la cabeza. Me dijo que molaba más que las pajas, que daba mucho más gusto. Intentó incluso hacer fuerza en mi espalda para tratar de que me llegara, pero no hubo manera. Como no quería quedarme sin probar aquello, se me ocurrió una idea que aún hoy no se como se me pudo pasar por la cabeza.

 

El razonamiento que seguí fue el siguiente. Fabio ya sabía lo que era chupar una polla, y si no le daba asco hacerlo con la suya, tampoco le iba a importar mucho hacerlo con una ajena. A cambio yo le devolvería el favor, para así comprobar si la sensación era la misma o no. Aceptó, supongo que alentado por la excitación del momento, y acordamos que empezaría él, pues ya tenía un poco de experiencia.

 

La sensación fue realmente increíble. Puede que la recuerde con más intensidad pues tardé muchos años en volver a sentirla, pero fue brutal. Pegué un bote de la cama, y tuve que morder la almohada para no armar un escándalo. No quería ni mirar, pero Fabio debía de estar haciendo maravillas ahí abajo. Básicamente me bajaba la pielecilla con los labios al tiempo que me lamía el capullo, pero al ser la primera vez a mí me parecía algo fuera de lo común. No tuve tiempo ni de avisarle, y el pobre Fabio acabó con la boca llena de lefa, por suerte no demasiado espesa pues hacía poco que me corría.

 

Ahora me tocaba a mí, y entre que se me había pasado el calentón y que no tenía ni idea de por donde empezar, era un matojo de nervios. Lo curioso es que no tuve ningún reparo en acercar mi boca a su entrepierna, algo que hoy en día me costaría mucho hacer. La cuestión es que le eché huevos y me metí todo lo que pude en la boca, imitando su técnica. Fabio me dio un par de consejos para que llevara el ritmo y no apretara demasiado, pero pronto se quedó callado y comenzó a suspirar, señal inequívoca de que no lo estaba haciendo mal. Le dije que si era mejor que cuando lo hacía él mismo, y ni siquiera me respondió.

 

Había cogido el truquillo a aquello, y trataba de ir cada vez más deprisa, cuando Fabio comenzó a respirar más fuerte y se reclinó sobre la cama. Noté un sabor extraño en mi boca, pero como no me dijo que parara ni nada, yo seguí. Poco después se le desempalmó, aunque no del todo, y yo pensé que no lo estaba haciendo bien, así que me esforcé aún más. Pasado un buen rato, Fabio volvió a hacer lo mismo de antes, ponerse tenso, agitar la respiración, y segregar aquella sustancia acuosa y salada.

 

Esta vez si me dijo que parara, y entre risas me confesó que se había corrido dos veces sin que me diera cuenta. Como apenas soltaba leche y yo era demasiado ingenuo, pues piqué. Claro que aquello no iba a quedar así, y le reté medio en broma a que me hiciera volver a correrme. Fabio dijo que valía, pero que no le apetecía chupar, y me iba a hacer una "paja súper-rápida", como él las llamaba. Me tumbé en la cama y él se sentó sobre mi pecho, de espaldas a mí. Se ensalivó las manos, y comenzó a pajearme a toda hostia, aunque sin llegar a hacerme daño. Aquello era casi mejor que la mamada, sentía un ardor muy extraño en la polla, como si me fuera a estallar. Ninguna de las chicas con las que me he acostado desde entonces ha conseguido hacerme sentir nada igual.

 

No duré mucho, por supuesto, y esta vez pringué entero al pobre Fabio, que debía pensar que mi corrida sería más o menos como la suya. Por suerte, era cierto que tenía a mano los calcetines que se había quitado hacía un rato, y pudo limpiarse con ellos. Sin decirnos nada más, nos echamos a dormir, y no tardamos en caer en los brazos de Morfeo.

 

A la mañana siguiente, de nuevo, no hubo ni una sola mención al tema, ni a lo largo de las semanas posteriores. Habíamos llegado demasiado lejos, y dado que no merecía la pena manchar nuestra reputación por aquello, decidimos unánimemente hacer como que no había pasado nada. Ni siquiera volvimos a pajearnos juntos hasta un par de años o tres después, cuando un amigo en común se hizo con una película porno y nos íbamos verla a su casa. Luego yo me eché novia, Fabio también, y lo de aquella noche quedó definitivamente en el olvido.

 

Hoy, casi veinte años después, seguimos siendo buenos amigos, pero nunca hemos vuelto a mencionar el asunto. Ni siquiera se lo he contado a mi mujer, con la que tengo una confianza plena, pues prefiero hacer como que no pasó nada. No es que me arrepienta de lo que pasó, comprendo que a esas edades uno no sabe muy bien lo que hace y menos cuando se trata de sexo, pero es mejor dejar las cosas como están.