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SEGUNDA VEZ CON MI CUÑADITA
RELATO…
Saludos nuevamente. Me da gusto leer los comentarios y críticas que se han hecho a mis dos relatos anteriores, por eso decidí narrarles mas de mis experiencias pasadas. Solo a manera de explicación, disculpen la falta de maestría en la narración de los relatos enviados y por enviar, ya que no tengo mucha experiencia en ello; como pueden ver, este apenas es la tercera vez que publico. Por otro lado, solo narro los hechos tal y como son, sin adornarlos demasiado con cosas que no ocurrieron en realidad, ya que algunos de los relatos que he leído me parecen en lo personal por demás fantasiosos y arreglados. Solo trato de apegarme a los hechos vividos. Pasemos a la historia.
SEGUNDA Y ULTIMA CON MI CUÑADITA
Habrán ya leído mi relato titulado Desvirgando a mi Cuñadita, donde les cuento la como la desvirgue en la primera vez que cojimos por deseos de ella. A petición de algunos, he decidido contarles de la segunda y ultima vez que me la coji; esto no pensaba publicarlo, pues en lo personal considero que no se compara con la primera vez, que fue única, irrepetible y exquisita. Aclaro que esta la cuento como la segunda vez por ser en otro día ya distante del anterior, pues en esa ocasión en realidad lo hicimos dos veces el mismo día.
Como había narrado, afortunadamente no resulto embarazada aquella vez, ya que cojimos sin protección alguna para mayor placer; aproximadamente a la semana de los hechos ella tuvo su periodo en forma normal, cosa que nos lleno de alivio a ambos. Ella siguió quedándose en mi casa como ya acostumbraba, pero yo trataba de no estar a solas con ella pues la tentación era demasiada. Sucedió que un día llegue mas temprano que de costumbre y no esperaba encontrarla ahí sola, mi esposa (hermana de ella) no estaba aun, pues era temprano todavía. Habían apenas pasado dos semanas de la primera vez que cojimos, y según deduje después, ella había quedado con ganas de repetir la experiencia. Me saludo muy cariñosamente con un beso muy cerca de la boca, cosa que no acostumbra hacer. La salude y de inmediato me fui a mi habitación, tratando de evitar estar a solas con ella. Cerré por dentro y me metí a duchar, un poco excitado a pesar de todo, al saber que estábamos solos. Estaba ensimismado en mis pensamientos cuando percibí el ruido de la puerta de la habitación al abrirse con la llave por fuera, pensé que mi esposa había vuelto temprano, para salvación mía. Pregunte quien era pero no recibí respuesta. Repentinamente la cortina de la ducha se abrió y pude verla… ahí estaba nuevamente mi cuñada totalmente desnuda, con ese cuerpo delgado y exquisitamente bien formado, con esas tetas duras y erectas, coronadas por ese par de pezones grandes y duros, el vientre planito, acompañado por una cintura estrechísima y ese par de nalgas preciosas y paradas. Inmediatamente el agua corrió por su cuerpo al acercarse a mí, mojándole su negra y larga cabellera y su piel morena clara. No me recuperaba aun de la sorpresa cuando ella me abrazo y de inmediato nos besamos profundamente, enlazando nuestras lenguas, pegando su cuerpo al mío, que de inmediato respondió con tremenda erección haciendo presión en su vientre. Ella al sentirla se excito mas y me besaba mas profundo, diciéndome que deseaba hacerlo de nuevo como el otro día. Empecé a recorrer a besos ese cuerpo mojado y delicioso, besándole el cuello, sus hombros, deteniéndome en esos pechos encantadores para besarlos y succionar sus pezones, arrancándole gemidos de extremo placer, mientras ella tomaba en su mano mi verga y empezaba a frotarla ansiosamente meneando a la vez las caderas, presa de la excitación. Yo la apretaba de sus nalgas contra mi cuerpo, ella trataba de frotar su panocha en mi verga parándose de puntillas debido a la diferencia de estaturas. Me fui bajando más y mas, besándole el vientre, obligándola a que soltara el tronco que tenía en su mano; la recargue contra la pared de la ducha y me acerque a su concha mojada, tanto por el agua de la regadera como por sus fluidos. Ella trato de retirarme pues no tenia experiencia previa en que le hicieran sexo oral. Quite sus manos con suavidad y le separe sus piernas, subiendo una de ellas sobre mi hombro. Empecé a pasar mi lengua superficialmente haciéndola gemir y estremecerse; poco a poco fui profundizando, pasándole la lengua entre los labios, abriéndoselos y lamiéndole el clítoris, metiendo la punta de la lengua lo mas hondo que podía. Ya para entonces ella estaba gimiendo abiertamente y meneándose y frotaba mi cabeza con ambas manos, apretándomela contra su cuerpo.
Después de varios minutos de hacerla gemir casi a gritos me incorpore y le dije que le tocaba hacerme gozar. Ella puso cara de sorpresa, le pregunte si nunca le había hecho sexo oral a su novio y me dijo que no, que solo lo había frotado con su mano y que pensaba que le daría asco hacérselo oral. Le dije que le iba a gustar, que lo intentara al menos. La hice ponerse en cuclillas, frente a mi verga erecta, me la tomo con sus manos y la froto deliciosamente, pero solo la miraba, por lo que le dije que se acercara mas, le dio un leve beso en la punta y volteaba a mirarme como preguntándome que hacer. La tome de su cabeza y la acerque suavemente a mi verga, ella abrió la boca y se introdujo la punta. Que delicia! Su boquita estaba caliente y estrecha; la apreté un poco mas, metiendo mas mi verga en su boca, le dije que solo la chupara con los labios y la lengua, que no mordiera, cosa que empezó a hacer tomándole ritmo poco a poco, posteriormente era riquísimo, sentía su boca succionándome fuerte mientras su lengua jugueteaba con la punta dentro de su boca, luego se la sacaba y me pasaba los labios y la lengua a todo lo largo y por los testículos, notando que le había tomado gusto al sexo oral. De no haberla detenido hubiera derramado todo mi semen en su boca, cosa que no quería pues deseaba penetrarla y sentirla nuevamente, así que la levante del brazo y la apreté contra mí, besándonos otra vez, luego la voltee de espaldas contra mi, le dije que se inclinara un poco y puso sus manos contra la pared separando sus hermosas piernas. Le separe las nalgas con mis manos para ver bien su concha mojada, acerque mi verga lista para invadir aquel estrecho hueco y coloque la punta en su entrada, ella se estremeció y gimió al sentirla e instintivamente empezó a menearse como solo ella sabia hacerlo, trataba de empujarse hacia atrás para ensartarse, pero yo la detenía, metiéndole solo la cabeza en aquel orificio ardiente, volviéndola loca de placer y desesperación. Poco a poco fui deslizando mi tronco dentro de ese cuerpo exquisito y apretado, sintiendo como mi verga era apretada fuertemente por las paredes de esa vagina casi casi virgen, sintiendo como su calor y humedad la cubrían totalmente, hasta quedar bien alojada dentro, en lo mas hondo de su ser. Ella emitía gemidos roncos y prolongados al sentirla dentro y con su mano me tomaba los testículos y los frotaba delicioso. Empezamos el ritual de mete y saca, primero lento, gozando la penetración, en esa posición ella era libre para menearse tan rico como lo hacia, mientras yo la sujetaba de sus nalgas o sentía en mis manos el delicioso movimiento de su breve cintura y el sonido de sus gemidos y los ruidos de nuestros cuerpos pegando uno contra otro (plap, plap, plap…) era música para mis oídos, la acariciaba de su espalda, de sus hombros, la sujetaba de las tetas y se las frotaba, le decía como me volvía loco su cuerpo y ella gemía mas y mas. Yo aun no podia creer que estaba poseyendo el cuerpo delicioso de una jovencita de 18 años y menos que fuera el de mi cuñada menor. Duramos bastantes minutos en esa forma, moviéndonos de cuanta manera nos era posible, sintiendo el placer del sexo prohibido en todo su esplendor, hasta que tome conciencia de lo tarde que ya era y lo peligroso del momento, pues su hermana podría llegar en cualquier minuto.
Entonces le saque la verga y la voltee de frente a mi, cargándola de las piernas y las nalgas totalmente en el aire, ella enredo sus piernas en mi cintura y la baje lentamente penetrándola en forma riquísima, hasta el fondo. La subía y bajaba y ella se meneaba como podía, nos besábamos aun mas rico que al principio, pues nuestros cuerpos estaban totalmente unidos, uno dentro del otro, hasta que después de algunos minutos empezó las ya conocidas convulsiones del orgasmo que era ya inminente. Me concentre en sentirla y percibí como su panocha se apretaba en mi verga, era delicioso… su vagina se estrechaba mas y mas y mi verga entraba y salía bien ajustada, pero lo mas excitante de todo eran sus gemidos, ya casi gritos… profundos, prolongados, roncos… pidiéndome mas y mas, diciéndome que se moría de placer, hasta que… estallo en movimientos incontrolables, meneándose en forma increíble, hasta que emitió el grito del clímax, tensando todo su cuerpecito contra mi, enterrando sus uñas en mi espalda y soltando todos sus jugos en mi verga y mis huevos. Al sentir aquel baño de líquidos candentes empecé a bombearla mas profundo y en poco tiempo sentí que me venia, apretándola mas fuerte de sus nalgas, disparando dentro de ella chorros de semen caliente una vez mas. Hasta ese momento solo mi semen había invadido aquel cuerpecito precioso, cosa que me excitaba más aun, a pesar del riesgo que ello implicaba. Pasado el clímax, la baje y la sostuve abrazándola contra mi, pues decía que se sentía toda "suelta". Me dijo que era increíble todo lo que se sentía al hacerlo, que nunca se había imaginado que se pudiera sentir tanto placer. Nos besamos otra vez y le dije que no se preocupara nuevamente, que como apenas había pasado su periodo no había riesgo de embarazo, pero que era mejor no volver a repetirlo, que ya de ahí en adelante ella ya sabia lo que era el sexo y que podía hacerlo con su novio o con quien ella eligiera, pero que se cuidara. Quedamos de acuerdo y terminamos de bañarnos rápidamente para eliminar todo rastro de nuestro encuentro antes de que llegara su hermana, quien ya cuando apareció, todo estaba dentro de lo normal.
Así fue la segunda y ultima ocasión en que lo hicimos, lamento no contarles acerca de sexo anal, pero seria mentir si lo agregara, ya que eso no sucedió, al menos algo le quedaría para estrenar a su novio o a alguien mas, no creen?
Espero sus comentarios para luego narrarles más experiencias.