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LO HICIMOS CON MI CUÑADO FANTASIAS CON MI MUJER Ella se quitó el tanga, el cuñado tomó la iniciativa y
empezó a mamarle el cocho con placer, ella me jaló contra su cara, sacó mi
pito y me empezó a mamar, entonces él la penetró de frente Tenemos ya doce años de casados, un hijo y una vida
sexual normal, ella esta muy bien, es alta, de pelo negro largo, piernas
largas y bien contorneadas, una cola durita todavía, sus pechos su mejor
atributo, los tiene de buen tamaño y aún firmes, rematados con dos pezones
grandes y oscuros.
Ella es recatada para vestirse, pero hay ropas que resaltan su figura,
aquella vez que fuimos a lo de su hermana, llevaba una polera roja,
apretada, se calcaba su corpiño negro, al ser este delgado, sus pezones se
notaban. Llegamos allí y aún no se había sacado la delgada chompa, razón por
la que el esposo de su hermana no la había apreciado como yo.
Luego de la merienda y cuando los pequeños jugaban y nosotros platicábamos,
ella por el calor se quitó la chompa, el cuñado vio directito a las tetas,
eran apreciables, ella se percató y con algo de coquetería le sonrió, yo
empecé a excitarme, seguimos hablando por un buen rato y el cuñado no
quitaba los ojos de esas bellas montañas, mi temor ya no era el que los vea
o no, era que mi cuñada se moleste, felizmente ella ni cuenta se dio, en mi
cabeza había surgido algo, con el pretexto de prestarle una música que me
había llegado recién, le invité a nuestra casa, le dije que lo llevo y lo
traigo, él adivinando aceptó. Junto al niño nos fuimos a mi casa, quedando
mi cuñada en la suya.
En el camino hablamos de cosas triviales, ya llegados a la casa, mi mujer
subió al niño a su cuarto, lo acostó y se cambió, se quitó la polera y
chompa y se puso una chompa de cuello alto, esta también era apretada así
que el espectáculo seguía cuando bajó.
Yo había servido unas copas, nos sentamos y seguimos hablando, llevé la
conversación al tema del sexo, cada vez era más fuerte el tono en el que
hablábamos, en eso noté algo interesante, al habar de sexo, él la seguía
mirando a las tetas y a ella le gustaba, tanto así que estaba con los
pezones súper parados, se marcaban en esa chompa ploma. Al estar a su lado,
la abrazaba y al principio me era indiferente, pero después cuando la
abrazaba me apretaba la pierna, cuando la besé me dio ella un beso más
excitante, empecé a acariciarle los brazos y poco a poco a sobarle las
tetas, el cuñado estaba loco, nos miraba y bebía solo, entonces le dije
vente a nuestro lado, ella también le dijo lo mismo, que no sea tímido, al
estar tan cerca no pudo evitar empezar a rozar la pierna de mi mujer y a
tocarla al hablar.
Ella estaba súper excitada, nos pidió permiso para ver al niño, en su
ausencia el cuñado me dice si estoy seguro de lo que estoy haciendo, que él
no es de madera, le dije que yo sabía lo que pasaría y que era algo
excitante.
Mi mujer bajó, con una bata de esas de baño, pero con medias de nylon y
zapatos altos, la volví a besar, con los movimientos la bata empezó a
abrirse, dejando ver las hermosas piernas, llevaba una cortísima falda con
pliegues y una blusa blanca y sin sujetador, ya las hermosas tetas se
calcaban, empecé a sobárselas, el cuñado se armó de valor y empezó a
acariciarle las piernas, ella ya había perdido la cabeza, el cuñado
diestramente llegaba hasta la entrepierna y yo había desabrochado totalmente
la blusa por lo que los dos mamábamos las tetas a dúo haciendo que ella gima
de placer, ella con movimiento brusco se quitó la media calzón, quedando con
una pequeña tanga negra, que dejaba ver parte de su velluda pubis.
El empezó a manosearla por abajo, yo seguía con las tetas, empezó a correr a
un lado el tanga y a meter uno y dos dedos, ella se quitó el tanga, se apoyó
totalmente sobre el sofá, el cuñado tomó la iniciativa y empezó a mamarle el
cocho con placer, ella me jaló contra su cara, sacó mi pito y me empezó a
mamar, entonces él la penetró de frente, ella seguía mamando mi miembro y
apretando mis bolas. Se hincó y nos hizo poner de pie, empezó a mamarnos a
los dos, alternaba uno y otro y de cuando en cuando nos rozaba entre
nosotros, ambos nos estremecíamos, se puso de espaldas y parados, el que era
más bajo la penetró, para no llevarla contra la pared, la llevó contra mí,
mi pene quedó contra su culo y esto la enloquecía, nos pidió penetrarla los
dos, su vagina escurría de tanta excitación, no hacía falta lubricante
alguno, el cuñado se sentó en el sofá, ella lo cabalgó y preparó su cola
para mi miembro, la empecé a penetrar y ella gemía como perra rabiosa, ya no
nos besaba, nos lamía, si había un pene más en ese momento ella lo hubiera
mamado, nos pusimos en loco vaivén, por sus gritos ella había terminado unas
tres veces, el cuñado se iba a venir primero, ella le dijo que no acabara
adentro y sin sacarse mi miembro, empezó a mamar el de él, le hizo terminar
en su boca y lo chupaba y chupaba, yo al verla así terminé dentro de su
culo.
El se fue a lavar, ella se fue a vestir y ya no bajó del cuarto, llevé al
cuñado a su casa como prometí, en el camino, prometimos reserva al respecto,
pero también prometimos una repetición, pero en otro lugar, con más calma.