ˇVale! – Respondí. ˇBueno! Muchas gracias por la ayuda. Me miró y una sonrisa brotó de su boca. Él la folló un poco más hasta que se desplomó en la cama agotada por el placer. Me concentré de nuevo para adivinar que pasaba allí y, tras unos minutos, volvió el golpeteo y de igual manera se aceleró y tras un breve tiempo, finalizó. Entonces fui al cajón de la mesita de noche donde mi padre guardaba algunas revistas pornográficas. |