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EL PLACER 3
V.
Después de esa primera penetración después de haberla desvirgado, nuestra relación continuaba. En otro receso de clases, la volví a llevar a mi casa, en el departamento de su hermana solo teníamos tiempo de hacer sexo oral, que disfrutábamos los dos, los chicos eran el impedimento para hacer el amor en formas plena. Nuestras reuniones siempre resultaban fabulosas, me esperaba sin ropa interior, por lo que siempre ella terminaba desnuda. Sentía un privilegio poder succionar sus pechos, mientras acariciaba el peluche de su entradita, de su ranura.
Teníamos una sillón donde Marliz se sentaba, me colocaba frente de ella y con frenesí sus mamadas de verga me elevaban al paraíso. En otras veces sentada le abría las piernas, las colocaba en mis hombros y la hacia eyacular con mis chupadas. En cada entrevista sus jugos fluían generosamente, otras ocasiones solo me masturbaba después de una prolongada mamada, ponía su boquita en mis testículos, mientras su mano trabajaba, le soltaba los disparos de semen en su cuerpo, ella se frotaba el cuerpo con mi leche. Otras veces mis dedos se movían en su concha, daba círculos en su clítoris, esos masajes le ponían el rostro totalmente sonrojado. En otros días nos colocábamos uno encima del otro, en la clásica posiciòn del 69, me mamada la verga y yo le succionaba su vagina, hasta que nuestros cuerpos descargaban los fluidos, nos succionábamos hasta quedar completamente satisfechos.
En la nueva visita a mi casa, sentí como se liberaba de la presión familiar. Cuando entró, con ansias la desnude, mientras la besaba, ella correspondía mis caricias, su mano se aferro a mi verga, la apretaba con insistencia. Cuando la lleve a la cama, sin que ella dejara de mover su manita, tocaba mis huevos, acariciaba la cabeza de mi verga, apretaba mi miembro. Caímos en el lecho, sentía su boca ávida de mis besos, acariciaba su piel, sentía sus senos en expansión, creciendo, le bese el rostro, mientras me colocaba encima de ella. Marliz, al sentir mi cuerpo, abrió sus piernas y me entrego su vagina plenamente. La penetración fue lenta, me gustaba poseerla, estar dentro de ella, y a pesar de haberla desvirgado seguía siendo muy estrecha, muy cerradita su cosita. Le empuje la verga y sentí la presión de su paredes vaginales, era un guante que se ajustaba al grosor de mi pene. Entramos en sincronía de movimientos, chocaban nuestros cuerpos, notaba sus deseos de tener un orgasmo urgentemente, pedía que me moviera más rápido, metí mis manos debajo de su cuerpo y agarre su culito para empujarlo hacia mi y la penetre con mas intensidad, con sus piernas rodeo mi cuerpo, estábamos fundidos en un abrazo, seguí cociéndola hasta que sentí salir sus jugos. Sin sacar mi verga de su cuevita, me quede estático. Me soltó y me puse a su lado, con la verga parada y con sus jugos resbalando hasta mis testículos.
Después de unos minutos, reiniciamos los besos, le dije que sus nalguitas estaban hermosas, que su tamaño y piel, de verdad incitaban a tocarlo, que sentía su textura realmente muy erótica, que cuando caminaba sus nalguitas rebotaban una contra otra.
-¿Quieres que te penetre por el culito?-
Al tiempo que movía una mano en medio de sus cachetes cerrados, le acariciaba sus hemisferios de carne suave, pero firme.
- No, por la colita no, el culito lo quiero dar cuando me case. De que se a mi esposo quien estrene en al noche de bodas mi ano. Para que tenga algo que romper.
Los dos nos reímos por la broma, y era verdad ya había recibido mi verga por la boca y pro su vagina, le tuve que prometer que respetaría ese conducto. De todas formas le di vuelta y así por detrás la penetre, instintivamente se coloco en cuatro puntos elevando el trasero redondo. La monte y como dice el poeta "... Aquella noche corrí el mejor de los caminos montado empotra de nácar, sin bridas y sin estribos…" Jalaba sus caderas, mis bolas golpeaban su piel, sus nalguitas.
-Que rico, no te detengas- dijo Marliz. Y bueno no tenia la intención de sus pender esa penetración. Me incline sobre su cuerpo, mi pecho en su espalda para que mis manos alcanzaran sus tetas, las apreté y sentí sus pezones mas crecido y duritos. Nos mojamos, salieron en borbotones los destellos de la pasión y del placer. Que encima de ella, con la verga en su interior, sentía que me apretaba con su vagina, no deseaba tener fuera mi pene de su ranura estrecha.
-Marliz, eres maravillosa, una chiquita súper cachonda- le dije al oído. Como respuesta volvió a apretar con su vagina mi verga. Reposamos un tiempo, mientras dormitábamos, no sabía cuando estaría conmigo, plenamente a mi disposición, no conocía cuando seria la próxima besarla ocasión que disfrutaría de ese cuerpecito maravilloso, así que toque su carita y nuevamente empecé a besarla, sus besos ay eran de mujercita, antes de nena sin experiencia, pero todo se aprende, baje mi boca a su cuello, seguí el camino y me fui a succionar sus senos, a agarre su pezón entre mis labios y con la lengua moví su puntita. Su manita se coloco en mis testículos, los jugaba alternativamente, movía mis bolas, el saco escrotal era una diversión en su manita. Mi verga con esos estímulos empezó a crecer, detuvo mis besos en sus tetas, la carnecita de sus senos entraba en mi boca, y como deseaba movió su carita hacia mi pene, con mis piernas apreté su cuerpo, empezó a darme placer con su lengüita, con eso cariñitos la erección fue total, Marliz ya era experta en mamar, en extraer mi semen caliente, siguió y con su manita empujo toda la verga al interior de su boca, como de costumbre no deseaba terminar con este regalo de su boca, pero con esa intensidad de succiones, de mamadas, de meter y sacar de su boca húmeda, no me contuve y dejé que me ordeñara. Cuando sintió que era inminente la descarga, alejo mi pene de su boca, pero la abrió totalmente, quería sentir como lluvia mi leche, los primeros chorros entraron hasta su garganta, para después poner la cabeza de mí verga entre sus labios, chupo otra vez y más leche le entro en su boca, las ultimas gotas le resbalaron en su barbilla, con un dedo empujo a su boca esta leche y se la trago. Abrió la boca y movió mi verga, sentí como rebotaba en su lengua, paladar, en todo su interior. Quede más que satisfecho. Nos vestimos y la acerque a su casa, como de costumbre al despedirnos, mientras la abrazaba y le acariciaba su colita virginal.
VI.
Nuestra relación se convirtió en pasión, nos necesitábamos sexualmente, ya en el departamento de su hermana, después de algún tiempo, en el piso de la cocina o incluso de pie con la ropa bajada ya hacíamos el amor, era una urgencia incontrolable de estar unidos, escurrían nuestros jugos por las piernas. Así las cosas una vez en la cocina al bajarle el pantalón deportivo, aproveché para abrir sus nalguitas y empecé como " sátiro de estrellas bajas, con lengua reluciente a besar su culito, entré hasta su pequeño ano, era como un capullo de una flor rosada, redondito y muy cerrado, se dejó querer, sabia que no la podía penetrar por ese hermoso conducto, le había prometido nunca forzarla.
Me tuve que contener y solo le di una buena mamada de ano, movía por todo su interior mí mojada lengua, con mis manos abría más y más sus nalguitas, mi saliva resbalo hasta su interior, hasta el fondo de su colita. Solo me detuve cuando eyaculò, pero dejé una succión espectacular en su culito hermoso. Marliz se puso de pie y dijo – Que bárbaro eres, mira como me pones de caliente-
En compensación me empezó a masturbar, se puso de rodillas y pidió terminase en su boca, no me podía negar, me gustó su petición, me chupo con muchas ganas y le entregué mi leche caliente, sentí como sorbía todo mi semen, abrió la boca, para mostrar que tenia toda mi eyaculaciòn, cero su boca para después enseñar que se había tragado toda mi caliente leche. Todavía me dio mas placer al meter mis testículos en su boquita, me las mojo, paso su lengüita y sentí una sublima satisfacción, algo antes nunca disfrutado, podía ver su carita disfrutando y dando placer. Veía su rostro, indudablemente le gustaba tener mi pene parado en su boca.
Como remate beso la cabeza brillante de mi verga, con los labios semi cerrados, me estaba excitando, mi pene creció. Pero, escuchamos el ruido de los niños. Ya habría tiempo para hacer otras "cositas" le dije y me tuve que retirar.
Esta es parte de lo que he vivido con Marliz, lo único que falta de entregarme es su culito, pedro llegara algún día ese placer, ella misma –creo- me va pedir que la estrene por ese conducto, cuando suceda lo escribiré. Mientras seguiré haciéndole el amor y disfrutando de ese regalo de la naturaleza, de la juventud de esa chica que es Marliz.