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MI QUERIDA AMIGA ÍNTIMA (1a PARTE)
Cuando conocí a Gloria (ver relato DESVIRGANDO A MI NOVIA), también conocí a una chica llamada Paty, quien también estaba en el mismo grupo de deportes que practicábamos y tenía las clases junto con Gloria, cursaban el primer año de preparatoria, mientras que yo cursaba el tercer año. Poco a poco nos fuimos haciendo amigos; Paty se hizo novia de un amigo que yo tenia en ese tiempo y pasábamos mucho tiempo juntos los cuatro durante mi noviazgo con Gloria. Después que todo acabo, continuamos siendo amigos, pues ella me platicaba de sus problemas personales y familiares, pues me llego a tener bastante confianza.
Pasaron los años y mi amigo y yo entramos a la Universidad, después de tiempo el y Paty terminaron su noviazgo por frecuentes problemas que tenían. Ella entro también a la misma carrera de nosotros después de terminar la preparatoria, por lo que la veía seguido en el campus universitario y a veces platicábamos. Mi amigo y yo poco a poco nos fuimos alejando por cuestiones de las clases, horarios, etc.
Para este entonces yo ya tenia tiempo sosteniendo un noviazgo con una chica preciosa, y aunque teníamos los problemas propios de los noviazgos que ya llevan algo de tiempo, también teníamos buenísimas sesiones de sexo cada vez que podíamos.
Así la situación, Paty y yo continuábamos siendo amigos cada vez más íntimos, pues ella me buscaba para platicarme de sus cosas y me pedía consejos, me platicaba absolutamente de todo, hasta estuve enterado que nunca tuvo relaciones con mi amigo, pues el decía que no estaban listos para eso. Me decía que me veía como su hermano mayor, pues ella solo tenía hermanas y su papa no vivía en casa. Me buscaba frecuentemente en mi casa y durábamos horas charlando, cosa que empezó a provocarle celos a mi novia, por lo que opte por no contarle cuando Paty me visitaba, era nuestro secreto.
Nuestra amistad era muy profunda y de lo más normal, incluso a veces nos llevábamos algo pesado, tal como si fuéramos hermanos y nos lleváramos bastante bien, pero sin darnos cuenta las cosas poco a poco empezaron a cambiar. Yo nunca me había fijado en Paty como mujer, pues siempre la vi como una chica menor, novia de mi amigo y además mi "hermana menor", pero inevitablemente con el trato cercano y pasando tiempo juntos fui fijándome físicamente en ella.
Para ese tiempo ella ya contaba con 21 años de edad; era una morena aunque no muy hermosa de rostro, si era algo bonita y agradable, con cabello muy rizado, senos pequeños, cintura promedio y buenas nalgas, y un hermoso par de piernas morenas torneadas por el ejercicio, las cuales le gustaba lucir usando shorts, cosa que atraía fuertemente mi atención, pues como se habrán dado cuenta, las piernas femeninas hermosas son una de mis debilidades.
Poco a poco me iba atrayendo físicamente y me encantaba tenerla cerca cuando platicábamos en mi casa, pues ella se recargaba en mí o me abrazaba cariñosamente, dejándome sentir la firmeza de su cuerpo y ver sus hermosas piernas.
Un día íbamos caminando platicando y se me ocurrió preguntarle si ella tendría relaciones sexuales con alguien que no fuera su novio, a lo que ella me contesto de inmediato que si, pero que tendría que ser un amigo de mucha confianza; con eso se estaba refiriendo claramente a mi, pues era el único amigo de mucha confianza que ella tenia; no dijimos ya nada, pero la declaración estaba hecha.
Pasó algo de tiempo y ella seguía visitándome en mi casa; hasta que en una ocasión llego llevando un libro de sexología, según me dijo tenia que sacar de ahí algún material para una clase y se lo pidió a una amiga, por eso lo llevaba con ella. Empezamos a verlo y llegamos a la parte donde traía las diferentes posiciones sexuales. Mientras las veíamos note que ella se iba ruborizando un poco, hasta que le dije que yo me sabía mas posiciones diferentes a esas; nos reímos y empezamos a bromear al respecto.
Aprovechando la situación, le dije que si quería le enseñaba las posiciones que me sabia para que hiciera su trabajo mas completo, ella se puso muy roja y se rió, diciéndome que como se me ocurría eso. Para convencerla le dije que no pensara mal, que solo las haríamos así vestidos para que supiera como eran, aunque era una excusa bastante infantil y con otra intención, se lo dije para averiguar si ella estaba tan excitada ya como yo. Para mi sorpresa ella acepto, aunque estaba bastante turbada y sonrojada, no podía dejar de reírse nerviosamente.
Empecé a decirle como nos acomodáramos en diferentes formas y durábamos algunos segundos en cada una de ellas y a veces ella me preguntaba si ya lo había hecho yo así. Al principio ella estaba sumamente nerviosa y me decía que le daba mucha pena, pero poco a poco se fue relajando. Nuestros cuerpos quedaban totalmente en contacto, solamente separados por las prendas de vestir y a veces yo tocaba su cuerpo según las necesidades de la posición, así que me di gusto tocándole las piernotas por primera vez. Fui notando como del nerviosismo iba pasando a la excitación, su respiración cambiaba y también la expresión de su rostro, pues en muchas posiciones quedábamos muy cerca frente a frente, y solo nos mirábamos fijamente. De pronto ella me dijo que ya paráramos de hacer eso, se notaba que estaba muy excitada y tal vez quería evitar lo inevitable. Nos separamos y yo me acosté en la cama boca abajo para disimular mi enorme erección. Ella se sentó muy acalorada junto a mí en el borde de la cama.
Nos quedamos en silencio algunos momentos, hasta que ella me pregunto si me pasaba algo. Le conteste que no, que solo tenia bastante calor por los ejercicios, así que le sugerí que me diera masaje en la espalda, pues no era la primera vez que me lo daba.
Se quedo unos momentos pensando y luego me dijo que me quitara la camiseta. Me volví a acomodar boca abajo y sentí como ella se montaba encima de mi con sus piernas separadas y empezaba a darme un delicioso masaje, el cual se me hacia aun mas rico dado la excitación que ambos teníamos.
Estábamos en silencio y no se me ocurría algo mas para poder continuar tocándola y excitándola, hasta que de pronto sentí como ella se inclino sobre mi espalda y sus senos desnudos hicieron contacto con mi piel, pues se había quitado la blusa y el sostén sin darme cuenta; empezó a pasar sus labios por mi cuello y mi espalda en una forma exquisita, erizándome la piel, sus pezones estaban bien erectos y ya respiraba bastante agitada. Pase mis manos hacia abajo y atrás para acariciar sus piernas. Su boca alcanzo la mía y empezamos a besarnos por primera vez, demostrándonos toda la excitación y las ganas contenidas tal vez desde hacia mucho tiempo, pero que no habíamos querido darnos aceptar antes.
Me gire y quede boca arriba, debajo de ella, con sus deliciosas piernas a los lados, besándonos con desesperación y pasión, mientras yo la tocaba de todo su cuerpo. Ella ya gemía muy excitada y se meneaba encima de mí. Trate de desabrocharle el short pero ella trato de resistirse, escudándose en los últimos escrúpulos que le quedaban, los cuales fueron derrotados mientras le besaba y le succionaba sus pezones. Se lo desabroche, pero no pude bajárselo porque estaba montada con las piernas muy abiertas. Luego ella fue bajando, besándome el pecho y el abdomen, hasta llegar a mi pantalón. Empezó a abrirlo con cierta torpeza, luego yo mismo me lo baje en cuanto lo sentí desabrochado.
Mi verga surgió muy dura y gruesa, lista para lo que viniera. Paty la vio unos momentos con los ojos muy vidriosos por la excitación, y para mi sorpresa se inclino sobre ella y empezó a pasarle la lengua a todo lo largo y hasta mis testículos, dándome tremendas sensaciones. Nunca me había imaginado a mi amiga Paty en tantos años de conocerla haciéndome eso. Sentí como le daba besos en la punta y luego abrió la boca, engulléndola despacito, poco a poco. La sensación era increíble, su boca muy calientita y húmeda acariciando mi verga hasta donde podía. Luego empezó a darme una mamada riquísima, la cual sin temor a equivocarme ha sido la mejor mamada de toda mi vida. Succionaba fuerte, me la apretaba con su lengua y su paladar, mientras los labios apretaban fuerte la base de mi tronco. Me sentía en el cielo. Tuve que pedirle que dejara de hacerlo pues no quería terminar en su boca; tenía ganas de penetrarla y gozarla por completo.
La jale hacia mi y luego la acosté. La fui besando poco a poco como ella había hecho conmigo, disfrutando de aquella piel morena y suave, haciéndola gemir al besarle sus pezones, su vientre plano, sus piernas. Luego empecé a bajarle el short ya previamente desabrochado. Esta vez ella coopero levantando sus caderas de la cama. Las prendas salieron, deslizadas por esas piernas tremendas, quedando Paty totalmente desnuda ante mis ojos. Me quite el pantalón por completo y me coloque encima de ella y seguimos besándonos, sintiendo nuestros cuerpos desnudos en total contacto, mientras nuestras lenguas se enredaban en frenética lucha y nuestras manos acariciaban nuestros cuerpos con desesperación.
Ya incapaz de aguantar más, le separe las piernas y se las flexione, quedando mis brazos extendidos sosteniendo sus rodillas flexionadas y mis manos apoyadas en la cama, mi verga justo en su concha lubricada. Paty me veía con los ojos entrecerrados, muy excitada pero a la vez la note nerviosa. Nunca me dijo que fuera virgen, solo me dijo que tuviera cuidado. Le pregunte si había problema si lo hacíamos sin condón a lo que ella me contesto que no, que se lo hiciera ya.
Coloque la punta en su panocha y la moví de arriba abajo separándole los labios, era delicioso sentir su lubricación. Luego empecé a dejar caer mi peso sobre ella, sintiendo como entraba un poco, pero no lograba avanzar más allá. Paty hacia expresión de dolor y se quejaba un poco, pero continuaba gimiendo excitada. Me parecía imposible que a su edad y con ese cuerpo continuara siendo virgen, pero después de todo ya tenia bastante tiempo sin novio, así que podría ser, pero en ese momento eso era lo que menos me importaba, solo quería penetrarla totalmente y sentirla.
Empecé a menearle la verga en círculos para facilitar la entrada mientras iba poniéndole mas peso para metérsela. Sentí claramente cuando la cabeza traspaso la entrada, entrando en la ardiente cavidad de Paty, pero el resto no entraba; mi prepucio era retraído fuertemente hacia atrás provocándome algo de placentero dolor, mientras Paty se quejaba y gemía, poniendo sus manos en mi abdomen tratando de disminuir la presión de mi cuerpo sobre ella. Empuje mas fuerte hasta sentir como su virginidad cedía ante el invasor, sentí como la delgada tela se abrió provocando que Paty emitiera un fuerte gemido, a la vez que mi tranca resbalaba de golpe por el peso que le estaba poniendo, golpeando el fondo de su cueva con la punta y mis huevos golpeaban sus nalgas.
Me quede un rato así, totalmente dentro de ella, nuestros vientres pegados, sus tetas en mi pecho, su respiración agitada en mi oído. Luego la bese más apasionadamente que antes hasta que el dolor pasó y note que empezaba a moverse debajo de mi cuerpo en una forma riquísima. Empecé el excitante bombeo, metiendo y sacando mi gruesa y dura verga de aquel precioso y caliente cuerpo, sintiendo cada vez que entraba lo increíblemente apretada que estaba su panocha. Puedo asegurar que ha sido una de las conchas mas apretadas que he gozado, si no es que la más apretada de todas, era increíble. Los movimientos de ambos eran acoplados, deliciosos. Su cuerpo se movía a la par del mío, dándonos deliciosas sensaciones, mientras nuestras agitadas respiraciones se mezclaban al vernos directamente de frente a los ojos muy de cerca, como dudando que todo eso fuera cierto.
Luego me quite de encima de ella, escuchándose un peculiar ruido como de succión al sacar mi verga de tan apretada concha. Le dije que ahora íbamos a hacer las posiciones de verdad y la empecé a poner como antes lo habíamos hecho vestidos, pero con la enorme diferencia de que ahora mi cuerpo estaba totalmente dentro de ella, gozándonos mutuamente mientras nos besábamos y acariciábamos, moviéndonos durante largos minutos en cada posición. Cada una de ellas nos daban diferentes y riquísimas sensaciones, notando yo como algunas hacían sentir a Paty mucho mas rico, pues me gritaba y me pedía mas, me apretaba de las nalgas contra ella tratando de que se la metiera mas, quedando solo mis huevos fuera de su concha. En ocasiones me quedaba dentro de ella y nos meneábamos en círculos, sin sacársela, sintiendo como su vagina me la apretaba fuerte y mus huevos frotaban su concha, haciéndola gemir como loca.
Estuvimos así por mucho tiempo, gozando de nuestros cuerpos,
hasta que en un momento de cordura pensé en que mi novia podría llegar en algún
momento, pues ya era algo tarde y más o menos a esa hora a veces se aparecía por
ahí sin avisar.
Paty estaba fuera de si, sin importarle el tiempo ni el lugar. Entonces me
acosté y la coloque encima de mi, montada, en una de mis posiciones favoritas
pues permite libres movimientos y acariciarla por completo. Ella agarro mi verga
y se la acomodo, bajándose despacio, haciéndome sentir lo apretado de su panocha
una vez mas, hasta quedar totalmente ensartada. La empecé a acariciar de todo su
maravilloso cuerpo, besando sus pechos, succionándoselos, acariciando sus
piernotas, si vientre, su cintura. Paty cabalgaba primero muy lento y delicioso,
pero poco a poco fue acelerando tanto el movimiento como los gemidos, hasta que
estábamos cojiendo como animales salvajes sin control, mi verga entrando y
saliendo de aquella concha que la apretaba para no dejarla ir, chorreando
líquidos hasta los huevos. La cama rechinaba incapaz de resistir la lucha que se
estaba desarrollando encima de ella.
Yo trataba de aguantar hasta que ella se viniera primero, pero ya era demasiado, la excitación era mucha pues su panocha estaba apretadísima; entonces la tome de las nalgas y empecé a darle mas fuerte, levantando mis nalgas de la cama en cada embate. Paty parecía montada en un caballo salvaje. De pronto me tense y mi cañón empezó a disparar todo el semen en las profundidades de ese cuerpo delicioso, un chorro tras otro, haciéndome gritar de placer.
Justo al sentirlo, Paty también empezó a venirse también, gritando: AAAAHHHHHH!!!! QUE RICOOOOOOOOOOO SE SIENTEEEEE!!! Su concha se aferro fuerte a mi verga como exprimiéndola, sus manos se crisparon sobre mi pecho y su cara denotaba todo lo que estaba sintiendo en esa descarga, gimiendo a gritos. Al momento del orgasmo se empezó a mover frotándose muy fuerte en mi vientre, sin meter y sacar mi tranca, solo la dejo dentro por completo y se meneaba sintiéndola como explotaba dentro de ella sin importarle que no teníamos protección, descargando todos sus fluidos pasionales que se mezclaron con los míos dentro de su cuerpo. La tremenda explosión duro lo que pareció una eternidad.
Acabamos totalmente exhaustos, con ella tirada encima de mí, estremeciéndose, hasta que la calma llego poco a poco.
Luego nos dijimos lo rico que había sido todo y fue cuando me confeso que era su primer vez y que estaba feliz de que hubiera sido conmigo. Nos besamos y acordamos que seria nuestro secreto; le dije que podríamos repetirlo siempre que ella lo deseara, pero que teníamos que cuidarnos. Ella me dijo que esta vez no habría problema, pues faltaba poco para su periodo y que le había gustado mucho sentirlo todo como debía ser, sin condones de por medio. Nos vestimos bromeando nuevamente; nuestra amistad acababa de ir más allá de lo íntimo, notándose eso en su mirada. La despedí en la puerta y la vi irse caminando, moviendo esas nalgas y esas piernas que muchos desearían al verla pasar y que yo acababa de gozar al máximo.
Después hubo otros deliciosos encuentros que ya les contare, los voy a incluir en la sección de Primera Vez solo para conservar la secuencia. Espero que le haya gustado. Hasta la vista.