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MI HISTORIA 10

Doña Manuelita, mujer de mucha experiencia que tenia la facultad de decir verdades absolutas y profundas de una forma sencilla y picara que todo mundo entendería sin problemas, amiga de mi abuela, en una de las tantas despedidas de soltera que me organizaron mis amigas y familiares dijo: si durante el primer año de casados pones un dulce en un tazón por cada vez que hagas el amor, te tomara mas de 5 años sacarlos todos si comes uno cada vez que hagas el amor después de tu primer aniversario. Cuando termino pensé a mis adentros, viejita loca, como se nota que Don Tomas, su difunto esposo, no le cumplía como se debe, eso nunca me va a pasar a mi, sus ojos siempre destellan deseo cuando me ven, no podemos tener una pequeña sesión de caricias sin que quiera ir mas allá, como se nota que no lo conoce.

Que equivocada estaba, ya habían pasado dos semanas de la celebración de nuestro segundo aniversario de bodas y si hubiera seguido sus instrucciones el tazón de dulces todavía tendría más de tres cuartos de su contenido intacto.

No podía, ni debía quejarme, no todo es sexo en esta vida, mi esposo seguía siendo el mismo que cuando nos casamos, igual de caballeroso, igual de amable, siempre elegante y me seguía tratando como toda una dama, su trato hacia conmigo no había cambiado un ápice. Sus ocupaciones y asenso dentro del trabajo lo mantenían siempre muy ocupado y viajando constantemente, la pequeña empresa de software estaba creciendo rápidamente, él ahora era socio y nuestra situación económica cada vez era más desahogada.

Mi vida profesional tampoco estaba nada mal, el proyecto había terminado un par de días atrás y había sido un rotundo éxito, el gran héroe sin lugar a dudas era Miguel, trabajaba sin parar, en una de las etapas más difíciles trabajo 72 horas seguidas sin salir de la oficina. Su esfuerzo iba a ser muy bien recompensado, estaba siendo asignado a un proyecto en el extranjero a donde se iría a vivir por una larga temporada, un puesto por muchos deseado pero por muy pocos alcanzado. Durante este tiempo nos volvimos muy buenos amigos, nos platicábamos todo, pasábamos mucho tiempo juntos, siempre buscábamos la forma de estar sentados el uno junto al otro, me divertía muchísimo, siempre tenia un comentario divertido, algo ocurrente que decir, por mucho trabajo que tuviéramos las horas se pasaban rápidas y amenas.

Martín organizo una gran fiesta en su casa de campo para festejar la conclusión del proyecto, un evento sin parejas donde aprovecharíamos para despedir a Miguel que saldría muy pronto al extranjero, a pesar de que la empresa lo prohibía estrictamente, los muchachos se las arreglaron para meter cerveza y hacer mejor ambiente, la estábamos pasando súper, se organizaron juegos, concursos, la comida fue deliciosa, todos estábamos relajados, al anochecer y utilizando el comienzo del otoño como pretexto nos sentamos todos alrededor de una fogata para tostar bombones, como siempre me senté a lado de Miguel muy juntos, mi pierna rozaba la suya, me decía: invades mi espacio personal, pero rejúntate mas – Martín saco una guitarra y sin decir palabra se la paso a Miguel, canto y toco con mas sentimiento que nunca, durante nuestra convivencia me había enseñado a disfrutar de otro tipo de música, de la trova, conocí a Silvio, Milanés, Delgadillo, Aute y a muchos mas, todas las canciones eran especiales, todas me las dedicaba en secreto, no podía creer que muy pronto no lo vería mas, ya no estaría ahí, una lagrima rodó por mi mejilla, recargué mi cabeza en su hombro y seguí escuchándolo cantar.

Llego la hora de retirarme, los chicos llevarían a Miguel a una "despedida especial", no era más que un pretexto para irse a algún prostíbulo, después de despedirme de los pocos que quedaban me dijo: te acompaño al auto – asentí con la cabeza y salimos, por primera vez desde que lo conocí no estaba sonriendo

Bueno – dijo – creo que ha llegado el momento para despedirnos

¿Cuándo sales?

El Domingo, por la mañana – no lo podía creer, menos de 48 horas

Pero ¿y tus cosas? ¿no vas a empacar?

Solo llevo una maleta no tengo nada mas – no pude soportar mas y me solté llorando como una bebe, me abrazo tiernamente.

Te voy a extrañar – dije entre sollozos

Y yo a ti – me abrace lo mas que pude

Nos quedamos en silencio abrazados, separándome un poco le dije: bueno, tienes que irte que te están esperando, no te vayas a olvidar de mi eh y hoy pórtate bien que ya sabes que me enojo – volvió a sonreír – no podría olvidarme de ti, ni aunque quisiera – lo bese en la mejilla, subí al auto y me marche, vi su silueta hacerse mas y mas pequeña por el espejo retrovisor, el resto del camino a casa llore mucho, sentía un hueco en el estomago, un vació muy grande.

No supe ni como llegue a mi casa, no recuerdo el trayecto, ni las calles, solo recuerdo ver desaparecer la imagen de Miguel a mis espaldas y después estar estacionada llorando, mi esposo ya estaba dormido, suspire aliviada no tenia ánimos de nada, como una autómata comencé a desvestirme, al sacar la blusa percibí claramente su aroma, el olor tan masculino de Miguel se había impregnado en la tela de algodón, termine de sacarla y tomándola con ambas manos, la acerque a mi cara, cubriendo por completo mi boca y nariz, aspire profundamente tratando de guardar su aroma por siempre dentro de mi, con mucho cuidado la doble y la guarde en el mismo cajón junto con mi ropa interior. Termine de cambiarme y me metí en la cama.

El sábado lo pase casi todo el día en cama, mi esposo tenia que ir a la oficina a arreglar algunos pendientes, yo no tenia ánimos de levantarme, mi mente daba vueltas recordaba las cosas que vivimos, los piropos que me decía, en fin, casi a la 1 de la tarde regreso mi esposo y argumentando que no me sentía bien permanecí en cama mientras el iba a comprar algo para comer, después de comer lo convencí que saliera con sus amigos, quería estar sola.

El domingo me levante muy temprano, me bañe rápidamente y me arregle con mucho cuidado, utilice un maquillaje ligero pero sexy, decidí llevar el pelo suelto, un sostén blanco, liso de algodón cubría perfectamente mis redondas y bien formadas tetas, un diminuto bikini blanco, una talla mas pequeña que lo normal, apretaba mi hermoso trasero, marcándolo y levantándolo todavía mas haciéndolo mucho mas atractivo, una blusa blanca, muy ajustada y semitransparente cubriría mi torso, dejando ver mis senos cubiertos por el sostén, una falda blanca de tablones tipo jugadora de tenis, corta, a medio muslo, estaría en la parte baja, moviéndose coquetamente con mi caminar atrayendo las miradas indiscretas que querían ver un poco mas, calcetas dobladas al tobillo y zapatos tenis blancos completaban mi atuendo. Observe mi imagen en el espejo y sonreí satisfecha, me veía muy hermosa, muy coqueta pero con un toque infantil e inocente muy especial.

Él había vuelto muy noche y con unas copas de más, seguía dormido y no se dio cuenta de nada, le deje una nota y salí rumbo al aeropuerto, iba muy nerviosa, no sabia ni que le iba a decir o que iba hacer pero tenia que verlo una vez mas, al llegar me estacione en el primer espacio que encontré y corrí a la terminal. Me detuve en la puerta y lo busque con la mirada, no fue difícil encontrarlo, su gran tamaño lo hacían resaltar de todos los demás, camine sigilosamente hasta su espalda, con los dedos índice le pique las costillas gritando: ¡BUU! – Pego un brinco y se dio la vuelta sorprendido:

¡¡¡Amiguita!!! – me dijo mientras me abrazaba, ¿Qué haces aquí?

Ya vez, no podía dejarte ir sin despedirme, ¿Quién te trajo?

Don Simón

¿Cuál Simón?

El taxista que paso por mi casa cuando salía

Tú y tus ocurrencias, vente te invito a desayunar.

OK

Me ofreció su brazo y caminamos unos cuantos pasos, me sentía feliz, estaba muy nerviosa pero contenta, llegamos al restaurante de la terminal aérea: ¿Cuántas personas? – pregunto la hostes – dos – le dije, pero una voz a nuestras espaldas dijo: - mejor tres – nos dimos la vuelta para encontrarnos con la sonriente cara de Cristy, que por lo agitado de su respiración pudimos adivinar había corrido para alcanzarnos, a pesar de la gran amistad que nos unía, no me dio nada de gusto verla ahí, quería a Miguel para mi sola, aun si disimule lo mas que pude y esbozando una sonrisa dije:

Amiga, que sorpresa, ¿Qué haces aquí?

Vine a despedir a este muchachote, que el muy sinvergüenza no me dijo adiós – acto seguido lo abrazo por el cuello y le dio un par de besos muy tronados en cada mejilla dejando su boca dibujada con pintalabios en ellos.

Muchas gracias – dijo Miguel – que mejor despedida que con estas dos bellezas.

Cristy era una chica muy atractiva, seguramente la mas atractiva del grupo de amigas; morena, de piel brillante, que le daban un marco perfecto a sus grandes ojos color miel, pelo negro rizado muy bien cuidado, un par de tetas grandes, copa C, a pesar de no ser tan grandes como las de Claudia, llamaban mas la atención por su figura delgada y lo plano de su abdomen, su trasero era un poco mas chico que el mió, pero con la misma dureza y forma, sus largas y torneadas piernas morenas la habían hecho ganar muchos concursos de belleza en los que participo durante la preparatoria y universidad. Se notaba que también había puesto mucho empeño en su arreglo esa mañana, un ajustadísimo pantalón negro rodeaba sus hermosas piernas y a pesar de lo pequeño de la tanga que vestía era muy fácil distinguirla por lo apretado del pantalón, una blusa roja pegada al cuerpo y con un gran escote dejaban una gran parte de sus grandes senos al descubierto, no había que hacer mucho esfuerzo para ver el brassiere negro que separaba aquellos dos trozos de carne color ébano brillante.

La charla en la mesa fue muy amena, no tenia para nada tintes de despedida, Miguel era un experto en contar historias, con la cantidad adecuada de exageraciones para hacerla mas divertida e interesante. Cristy se excusó para ir al baño dejándonos nuevamente solos, con una de las manos lo tome por el mentón, mientras con la otra le borraba bruscamente los rastros de los besos que Cristy le había dado.

Llego la hora de partir, nos encontrábamos a la puerta de la sala de espera, tomando aire y soltando un largo suspiro Miguel dijo: No me gustan las despedidas, así que solo sea un hasta luego – se me hizo un nudo en la garganta no pude decir nada, a Cristy de le llenaron los ojos de lagrimas y le dijo: Escríbeme no te vayas a volver un desconocido – al tiempo que lo abrazaba y besaba muy tiernamente en la mejilla, se separo de ella y abriendo los brazos me dijo: ¿No me das un abrazo? – sin mas me abrace fuertemente, pegando mi rostro a su pecho: Cuídate – le dije – y no le vayas a hacer caso a ninguna de las lagartonas de por allá que mira que me enojo – me separo y sonriendo limpio con su mano las lágrimas que rodaban por mis mejillas, no te preocupes – contesto – ya sabes que eres la consentida.

Sin decir mas, dio media vuelta y entro a la sala, sin voltear ni una sola vez se perdió entre la gente, Cristy y yo nos abrazamos:

Se nos fue el galán amiga – dijo ella

Pero por lo menos a ti se te hizo – le conteste

Vamos a mi casa, Beto no esta

OK

En casa de Cristy se nos pasaron las horas y las copas sin sentir, ninguna de las dos somos bebedoras cotidianas, al contrario mas bien somos abstemias, pero la tristeza que compartíamos nos había ayudado a tomarnos mas de media botella de tequila, con la gran confianza que nos teníamos y la ayuda del jugo del agave la platica desde hace rato había entrado en nuestras relaciones maritales, ya entradas en detalles le pregunte:

¿Oye amiga, que tan diferente fue?

¿Qué?

Miguel de Beto

Una sonrisa se dibujo en sus labios, cerrando los ojos dio un suspiro profundo y dijo: - Hay amiga, es algo difícil de explicar, Beto es un soñador, un artista empedernido, siempre propio, siempre correcto, nunca pierde el estilo ni la buena educación, no es malo al contrario, siempre me satisface completamente pero es muy predecible, se exactamente lo que va a hacer y en que momento, en cambio Miguel – nuevamente suspiro profundamente – es otra cosa, un caballero, pero con unos arranques bestiales, cambia la forma de acariciarte de un momento a otro sin que lo esperes y te vuelve loca, cuando lo invite a tu boda solo buscaba compañía, no quería ir sola y con lo simpático y agradable que es pensé que seria la pareja perfecta, pero nunca imagine que tan perfecta, toda la noche estuvo haciéndome reír, hacia bromas, chistes, imitaciones de todo, al bailar no podía evitar sentirme perdida entre sus brazos, musculosos, fuertes, mi piel se erizaba con el contacto de sus dedos. Al principio me quise resistir pero su tacto y su delicadeza me hicieron ceder, al bailar acerco su cara a la mía, me susurro algo al oído que ni siquiera entendí, sentir su aliento tan cerca de mi tumbo todas mis defensas, mirándome a los ojos acerco su rostro al mió, acaricio su nariz con la mía y se detuvo, como un imán sus labios atrajeron los míos, no se exactamente como, ni porque pero lo bese, después de ese beso siguieron mas, muchos mas, no podía evitarlo, me sentía perdida en sus brazos, no sabia donde estaba ni que hacia, yo misma fui la que le pedí me llevara a algún sitio donde pudiéramos estar a solas.

En el trayecto no dejo de besarme y acariciarme un solo minuto, me sentía como drogada, estaba en otro mundo, me llevo a un motel cercano, cuando la cortina se cerro detrás de nosotros nos quedamos en el auto, siguió besándome y acariciándome, besaba mis labios, mis mejillas, acariciaba mi cuello y mis brazos, me derretía mas y mas, bajo del auto rápidamente y llego hasta mi puerta, me ayudo a salir y levantándome en sus fuertes brazos me llevo abrazada adentro de la habitación, no dejo de besarme ni un solo segundo, me puso sobre la cama, y siguió besándome, mordisqueo mi cuello, un suspiro salio de mi garganta lo estaba disfrutando como nunca antes, muy delicadamente me hizo girar hasta darle la espalda, una de sus manos me rodeo de la cintura atrayéndome hacia su cuerpo, la otra acariciaba mis hombros y mis mejillas mientras besaba, mordía mi cuello y espalda, el contacto de sus labios en mi piel hacían que pequeñas descargas de electricidad recorrieran todo mi cuerpo, lentamente, dándose su tiempo, bajo el cierre de mi vestido, recorriendo con su boca cada milímetro de mi piel que el vestido dejaba al desnudo, lo retiro con mucha delicadeza, casi sin darme cuenta, ya estaba solo en mi tanga, medias y zapatos, pero a pesar de tenerme casi desnuda y completamente rendida a sus pies, siguió acariciándome tiernamente, los brazos, las piernas, los hombros y la espalda, muchas nuevas sensaciones me invadieron, un escalofrió me recorría de pies a cabeza, mi estomago se convulsionaba involuntariamente y mi vagina se sentía mojada.

Nuevamente me hizo girar para quedar frente a frente, me beso en los labios con mucha ternura, despacio, como queriendo saborear un manjar, su lengua rozaba delicadamente mis labios, se introducía lentamente dentro de mi boca, jugueteaba en ella y se volvía a salir, sus manos recorrían de punta a punta mis muslos y mis piernas, mis suspiros se fueron convirtiendo en gemidos, mi respiración se agitaba, mi temperatura subía, comenzó a bajar por mi cuello, besaba, mordía, chupaba mi pecho, todo con mucha ternura y delicadeza, bordeo la redondez mis senos, recorrió con su lengua el contorno de mi cuerpo, no se abalanzo sobre ellas, se estaba tomando el tiempo para explorarlas, un suspiro fue la señal que esperaba, su boca beso la negrura de una de mis aureolas, su lengua jugueteo con el pezón, delicadamente lo metió en su boca succionando un grito de placer salio de mi garganta, no se exactamente cuanto tiempo beso y acaricio mis senos, pero fue una experiencia deliciosa, por fin una de sus manos se poso en mi seno, sus dedos parecían delicadas plumas tocando y jugando con mis pezones, su otra mano no dejaba de acariciar mis piernas recorriéndolas por completo mientras su boca bajaba por mi estomago, hizo un escala en su viaje para saludar mi ombligo, metió y saco su lengua como si lo estuviera penetrando, nunca creí que esa caricia fuera a excitarme de tal manera, mis suspiros se convirtieron en gritos y mis movimientos en convulsiones, él siguió su tarea, sin perder la calma.

Tomo la orilla de mis panti-medias con sus dos manos y sin dejar de besar mi piel la saco por completo para quedar a la altura de mis pies, no supe ni como lo hizo pero pude observar su torso desnudo, una pequeña trusa cubría su virilidad y lo que pude claramente distinguir como una poderosa erección que se manifestaba en su entrepierna, tomo una de mis piernas entre sus manos y llevo mi pie hasta su boca, succiono y beso y cada uno de mis dedos, siguió besando mis pantorrillas y subiendo por mis muslos, al llegar a mi entrepierna la beso toda, lentamente y con cuidado, la recorrió de punta a punta como queriendo memorizarla, con mucho cuidado retiro mi tanga, sin dejar de besarla saco la delicada prende por mis pies, con sus manos abrió un poco mis piernas y recorrió mi rajita con se lengua, me hizo estremecer por completo, chupo cada milímetro de mi feminidad, no pude contener un grito cuando con su boca capturo mi clítoris, chupándolo y acariciándolo, mis gritos inundaron por completo la habitación, mi cuerpo se convulsionaba sin control, mi espalda se arqueo y claramente sentí una gran cantidad de liquido salir por mi vagina, con mucha vergüenza y curiosidad levante la cabeza para verlo, parecía no haber pasado nada, su cabeza seguía perdida entre mi piernas, besando, chupando y lamiendo todo lo que encontraba a su paso, volví a echar la cabeza para atrás, el alivio que sentí hace apenas unos segundos solo esta sirviendo para volver hacer crecer mi excitación mucho mas grande y mas fuerte que antes, una vez que mis convulsiones y mis gritos se hicieron presente su sonriente rostro abandono mi entrepierna y siguió su acenso hacia arriba, llenando de besos y caricias todo a su paso, volvió a dedicar unos minutos mas a mis erectos pezones, jamás los había visto tan grandes, pude sentir la presión de su pene prisionero en la entrada de mi vagina, abrí las piernas para darle la bienvenida, acepto la invitación haciendo presión en el canal exprimiendo mas jugos de mi intimidad, quedamos nuevamente cara a cara, besándome con mucha pasión y envolviéndome en sus brazos me levanto e hizo girar para ahora yo quedar encima, el sentado con la espalda contra la cabecera de la cama.

Como se dio cuenta no lo se, pero sin dejar de besarme dijo: se que es tu primera vez, no tienes porque sentirte forzada a nada, no es necesario que hagamos nada – no fue necesario contestar, con una mano lo rodee por el cuello para besarlo, mientras con la otra liberaba su pene de su prisión, me monte sobre el colocándolo en la entrada de mi vagina, me tomo con ambas manos de la cintura y sin dejar de besarnos lo abrace, poco a poco baje mi peso, sentía como su pene se abría paso dentro mi húmeda vagina, los chorros que salían de mi hacían que resbalara con facilidad, el dolor se comenzó a hacer presente, sin saber como lo supo, me levanto con sus fuertes manos sin hacer esfuerzo, como si fuera una ligera pluma retrocediendo parte de la penetración casi volviéndose a salir, besándome en el cuello y en la oreja me dijo: despacio, no hay prisa – liberando un poco de mi peso, volví a recorrer el camino, esta vez pude entrar un poco mas antes que la pequeña molestia se hiciera presente, volvió a levantarme con su manos, asegurándose que sus besos mantuvieran la excitación al máximo, repetimos el mismo procedimiento varias veces, hasta que algo obstruyo el camino, mirándome directamente a los ojos dijo: es tu himen, ¿estas segura que quieres seguir? – por respuesta lo bese frenéticamente, de un fuerte sentón logre liberarme de sus manos y romper el escudo que impedía la penetración, pude sentir claramente el pinchazo de mi virginidad al romperse, con mucha ternura me beso y acaricio, clavando mis uñas en su espalda seguí mi viaje hacia abajo hasta que por fin quede completamente sentada sobre él, el dolor estaba ahí, pero era mucho menor a lo que todas habían dicho, quedamos quietos besándonos por unos instantes, mi cuerpo se acostumbraba poco a poco al intruso que tenia dentro, mis caderas comenzaron a moverse lentamente muy despacio, un movimiento rítmico, tranquilo adelante y atrás, sus manos guiaban este movimiento, su boca abandono mis labios y fue a parar a mis tetas, las mordía y besaba alternadamente, sus manos se posaron en mis nalgas apretándolas y estrujándolas, fuertes gritos de placer salían de mi garganta, mis movimiento se hacían cada vez mas rápidos, comenzó a mover su pelvis de arriba abajo haciéndome rebotar sobre él, sintiendo como su pene entraba y salía haciéndome gritar y vibrar de placer, arqueé mi espalda hacia atrás coloque mis manos en sus rodillas, el siguió comiendo mis tetas haciendo me rebotar, sentía iba a explotar de placer, mis gritos eran mas fuertes y continuos, nuevamente grandes cantidades de liquido salieron de mi vagina mientras las fuerzas abandonaban mi cuerpo, me deje caer sobre su pecho, sin salirse de mi intimidad, me hizo girar par quedar de espaldas a la cama, besándome frenéticamente comenzó a bombearme lentamente, sin prisa, haciéndome sentir como cada milímetro de su pene entraba y salía de mi interior, la excitación subió nuevamente, mi boca volvió a llenarse de gritos y gemidos de placer, mi cuerpo se convulsionaba sin control, nuestros cuerpos sudaban copiosamente. Su ritmo se hizo mucho mas rápido, yo gritaba incontrolablemente, me revolcaba en la cama como una poseída, en un gran grito de placer sentí mi interior reventar por tercera vez esa noche, mi cuerpo se quedo sin fuerza, mucho mas fuerte, mas grande que las anteriores, toda mi energía me abandonaba junto con chorros de liquido de mi vagina, el siguió con sus movimientos cada vez mas rápidos, mas fuertes, haciendo un gran esfuerzo lo vi salir de mi y tomando con una mano su enorme pene lo frotaba rápidamente de arriba abajo, con la otra acerco la sabana de la cama y envolvió la cabeza de su pene en ella formando un capullo, sin dejar de masturbarse se dibujo una mueca de placer en su cara y pude ver como la sabana crecía, se mojaba y se volvía de un color amarillento, después de un par de minutos termino su eyaculación y aventando la sabana al suelo me beso y abrazo con mucha ternura.

Cristy termino con su relato, mi imaginación había recreado perfectamente aquella escena como si la estuviera viendo en una película, mejor dicho como si la hubiera presenciado como una mosca revoloteando a su alrededor. Deje de ser la espía de aquella noche de pasión, mi mente regreso a la realidad, ninguna de las dos se dio cuenta de como había sucedido, el alcohol nos había desinhibido demasiado, tenia las piernas completamente abiertas, acariciando mi puchita con los dedos por encima de la pantaleta, por su parte Cristy tenia el pantalón desabrochado a media pierna y la mano debajo de su tanga, con dos dedos dentro de su sexo. Los pezones de ambas se marcaban perfectamente sobre nuestras blusas, prueba irrefutable que no habían sido del todo ignorados. A juzgar por las manchas en su pantalón y mi bikini junto con los líquidos en el suelo, habíamos tenido más de un orgasmo mientras nuestras mentes viajaban en el tiempo y revivían la noche que Miguel la convirtiera en mujer.

Ya en plena conciencia me sentí muy incomoda en esa situación, arreglando rápidamente mi ropa y disimulando lo mas que pude, me levante para despedirme, ella se incorporo lentamente y me acompaño a la puerta, al acercarme para despedirme Cristy acaricio mi mejilla y pude sentir la punta de su lengua entrando en mi boca mientras nuestros labios se unían en un tierno beso, sin pensarlo regrese la caricia. Nos separamos un par de segundos, mirándonos directamente a los ojos volvimos a juntar nuestros labios una vez más. Sin decir palabra salí de su casa saboreando aquel tierno beso que compartimos.

De antemano les agradezco su lectura y los comentarios que puedan dejar, contestare cualquier pregunta en mi e-mail lizethmor@gmail.com

Besos… Lizeth