Nadie me va a creer, voy a acabar en la trena.. Pero todavía no estaba todo listo, me hicieron incorporar, con lo que la leche resbalo, por mis muslos, la podía sentir calentita resbalando por ellos, uno se había tumbado en la toalla y entre los otros me hicieron poner encima de él, yo misma cogi su polla y la dirigí a mi abierto coño, me fui sentando sobre él, notando como su polla se abría paso dentro de mi, hasta que quede completamente encajada, entonces me hicieron tumbar sobre el y note como alguien apuntaba también su polla a mi culito, era mi marido que también quería su parte de juego.. Notando un bulto pujante en mi entrepierna, comencé a caminar por la sala posando mi vista aquí y allá, como si yo fuera una cámara efectuando un travelín cinematográfico..