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MI HISTORIA 4 Hola nuevamente amigos de todorelatos.com, no encuentro palabras para describir la alegría que me da el que mis relatos estén siendo de su agrado, espero seguir contando con su tiempo y me envíen sus dudas y comentarios que con mucho gusto contestare. Este relato tiene un significado muy especial, creo que ha sido uno de los momentos más relevantes de mi vida. A los que me leen por primera vez les recomiendo la lectura de mis relatos anteriores. Un Beso… Lizeth. La ceremonia religiosa fue muy tradicional, el sacerdote nos hablo de la importancia de la familia en la sociedad, del valor de los hijos y de las responsabilidades del buen esposo cristiano y la forma en que una esposa cristiana debe comportarse, para ser sincera no puse mucha atención, estaba atónita observándolo, siempre me había gustado mucho, no es que fuera muy guapo pero su porte y personalidad siempre me habían impresionada y en esta fecha tan especial no podía ser la excepción. Al terminar la misa, a las puertas de la iglesia posamos para las fotos con todo tipo de familiares y amigos, incluso gente que no tenemos la mas mínima idea quien es o que hacia ahí. Por fin nos dejaron partir y abordamos el limousine para dirigirnos a la recepción, el trayecto no era largo unos 10 o 15 minutos, pero le pedí al chofer nos llevara a dar un paseo por la ciudad, quería estar unos momentos a solas con mi nuevo esposo antes de seguir cumpliendo con el protocolo social. Te ves muy hermosa Tú estas muy guapo - conteste ¿Estás contenta? Mucho, el día mas feliz de mi vida Brindemos por eso El servicio de la limousine, que él había contratado, incluía una botella de champagne, quesos y carnes finas, abrió la botella y se escucho el POP al salir botado el tapón, al tiempo que la espuma escurría a borbotones pos la boca de la botella, los dos reíamos divertidos. Realmente éramos una pareja feliz. Por el comienzo de una hermosa familia – dijo él al tiempo que levantaba su copa. Por el novio mas guapo – conteste Chocamos nuestras copas y bebimos de un sorbo el burbujeante liquido, acerque mi cara a la suya, con los labios un poco abiertos y cerré los ojos, él entendió mi insinuación, se acerco y nos besamos, comenzamos con un beso muy tierno, solo con nuestros labios como pequeños mordiscos, rodeándome con su brazo me acerco mas hacia él y oprimió sus labios en los míos con fuerza, mi lengua se introdujo en su boca y comenzó a jugar lentamente dentro de ella, con su lengua busco la mía y comenzamos a entrelazarlas. Con su mano libre comenzó a acariciar mi vientre por encima del vestido, hasta llegar a mi seno el cual acaricio con ternura y delicadeza por encima de la tela hasta subir a mi piel, continuando por el canalillo formado entre ellos, regresando al vestido y repitiendo la maniobra una vez mas. Nuestras bocas se separaron, él beso mis mejillas, mi oreja y mi cuello, cerré mis ojos y eche la cabeza para atrás, así tendría un mejor acceso y mayor visibilidad de mi escote. Gemía levemente estaba disfrutando mucho ese momento, no me importaba nada ni nadie. Pasaron unos minutos mas donde seguíamos disfrutando de caricias mutas, entre besos y pequeñas frases de amor, desafortunadamente era momento de regresar a la realidad, volver a saludar, recibir abrazos y consejos de gente que ni siquiera conocíamos. La fiesta, estuvo fenomenal, la cena fue deliciosa y la orquesta que amenizo el baile era una de las mejores que nuestro presupuesto nos permitió contratar. A pesar de la insistencia de él para retirarnos de la fiesta, yo me opuse, quería disfrutar cada momento sin prisas, además que estaba un poco asustada por lo que pasaría esa noche, no es que no lo deseara, pero todos los comentarios y bromas al respecto hablaban que la primera vez no era agradable si no doloroso además ya tendríamos mucho tiempo para eso. Eran las 11:30 PM, el salón de eventos se encontraba casi vació, algunos borrachos en un rincón, mi madre y su hermana platicando en la mesa de un lado, los padres de él y sus hermanos reían divertidos contando chistes subidos de color y gritándole improperios a él por su fallido intento de sacarme de ahí antes que la fiesta terminara, mientras que rodeado por sus amigos recibía los últimos "consejos" de cómo comportarse esa noche. Mis amigas seguían por ahí, Claudia se había retirado desde temprano, su padre no le permitía salir de noche con su novio; Cristy había perdido todo recato y se dejaba manosear por el chico con el que asistió; Mónica era un caso perdido y se concentraba en hostigar al mesero que la atendía. Por fin tuve un momento para mi sola, donde pude descansar un poco mis pies y sentarme a beber mi copa tranquilamente. Mi soledad no podía durar más de un par de minutos y escuchando una delicada voz a mi espalda, que me llamaba no tuve más que voltear a atenderla. ¿Disculpa? Me decía, era una de las chicas del salón, no pude calcular su edad, tenia una hermosa cara de niña con rasgos que hacían pensar tendría unos 14 años, pero su bien moldeado y protuberante cuerpo la hacían parecer mucho mayor. ¿Si? – Conteste Disculpa que te moleste, solo quería saber si todo había sido de su agrado. Todo estuvo perfecto muchas gracias ¿Necesita algo más? ¿Te puedo traer algo? No muchas gracias, a menos que tengas algo para que no me vaya doler mucho - bromeé. Nada lo puede evitar – dijo sonrojada – no pienses en eso es lo mejor, pronto pasara y los próximos serán mejores. Gracias Él se me acerco, la chica haciendo una pequeña reverencia se retiro, alcance a notar como los ojos de él se clavaron en las enormes tetas de ella que salían por el escote de su ajustado vestido negro, cuando ella se giro él siguió con su mirada el movimiento de su culo que a pesar de no ser tan grande o bien formado como el mió llamaba mucho la atención. Retirando su mirada de ella para dirigirla a mí dijo: ¿Nos vamos?, preferí no decir nada, no creí que fuera el momento adecuado, solo asentí con la cabeza y le di la mano para que me ayudara a levantar. Fuimos a despedirnos de nuestros padres y a recibir sus bendiciones y últimos consejos, el chofer del limousine nos esperaba con la puerta abierta, no hubo necesidad de hablar, el contrato lo especifica claramente, después de la recepción nos llevaría hasta el hotel Quinta Real donde pasaríamos nuestra primera noche. En el momento que entre al vehiculo los nervios se apoderaron de mi temblaba un poco y no sabia ni que decir, entre las copas que él traía de mas y el libido que se le notaba a leguas el tampoco hablo mucho. El bulto en su pantalón era notorio y no hacia ningún esfuerzo por disimularlo, al contrario parecía que su intención era que todo mundo notara que por fin iba a poder calmar su deseo reprimido por más de 5 años. Al llegar al hotel, no hubo necesidad de registrarnos, todos esos tramites se hacen con anterioridad, los botones, maleteros y gente de mostrados formaron una valla para recibirnos, tal y fuéramos de la realeza. El gerente estaba al pie del elevador y diciendo: Bienvenidos, le entrego a mi ahora esposo, la llave de la alcoba nupcial, dentro del elevador ninguno de los dos pronuncio palabra, me moría de los nervios, las piernas me temblaban y sentía mi cuerpo bañado en sudor. La habitación no era ni cercanamente parecida a cualquier otra en la que yo hubiera estado antes, era muy amplia con una cama king size al centro, arreglada con edredones, sabanas y almohadas blancas con un corazón formado de pétalos de rosa al centro. Un gran espejo en el techo rodeado por luces de neon naranjas y rosas, la luna del tocador tenia forma de corazón, las puertas de los armarios y del baño también eran de espejo, una suave música de jazz daba el toque romántico y una botella de champagne en hielos junta a la cabecera de la cama. Solté un suspiro hondo, el me tomo en brazos y levantándome con facilidad entramos a la habitación, me sentó al borde de la cama con delicadeza, semi flexionado sobre mi comenzó a besarme tiernamente en los labios, cerré mis ojos y respondí de igual manera, sentí como sus brazos rodearon mi cuerpo y sus manos acariciaban mi espalda desnuda, los besos se volvieron mas intensos, la temperatura de mi cuerpo comenzó a subir, levantándome con delicadeza me recorría hacia dentro de la cama, apoyando una rodilla sobre la cama a un lado mió, sin dejar de besarme se quito con un poco de dificultad el saco y lo aventó, dejando caer su peso sobre mi me hizo recostar sobre la cama mientras besaba y mordía mis labios, cara, orejas y cuello, con una mano me acariciaba el brazo y hombro con la otra tomaba una de mis piernas retirando la tela del vestido y la faldilla coloco su palma sobre la media que cubría mi pierna, la apretujaba y sobaba con sus dedos. El leve cosquilleo que anuncia el inicio de mi excitación se hizo presente, mis nervios y mi miedo empezaron a ceder para dar paso a sensaciones mucho más placenteras. Colocándose entre mis piernas abiertas, mordisqueando mi cuello presionaba su pelvis contra la mía, cada empujón excitaba mas y mas mi cuerpo, sentí como mis pezones se ponían rígidos poco a poco y crecían mas y mas, mi piel se erizaba por completo, mi vagina sentía la aparición de los primeros rastros de humedad, dejándome llevar solté unos pequeños quejidos, prueba infalible que lo estaba disfrutando. Con una de sus manos detenía su peso para no aplastarme por completo, con la mano libre recorría mi pierna sintiendo los músculos a través de los pequeños orificios de la media. Su mano subía más y más y estaba a punto de descubrir el liguero, lo que podría a ruinar la sorpresa. Espera – le susurre – quiero que brindemos Claro que si - dijo sin dejar de besarme Se incorporo y de un tirón deshizo el nudo de la corbata de moño y desabrocho el botón del cuello de su camisa, incorporándome para quedar sentada, acomode mi vestido tratando de ocultar mi ropa interior. Tomando la botella de champagne pregunto: ¿Por qué quieres que brindemos? Por muchas noches de amor y de pasión juntos – conteste Y con lo hermosa que estas, no será nada difícil Todavía no has visto nada – reí mientas ponía la cara mas inocente que pude hacer POP sonó la botella, haciendo tiradero de espuma por todas partes, los dos reímos. Me puse de pie junto a él y tomando mi copa con una mano y su mano con la otra, le dije: Por nuestro amor, sonriendo choco su copa contra la mía y bebimos todo el contenido de un solo trago, volviendo a llenar las copas volvimos a brindar, - Por mi esposo – dije – Por mi esposa – contesto mientras chocamos las copas una vez mas. No estoy segura cuantas veces mas brindamos, ni porque otras cosas lo hicimos, lo que si recuerdo es que no dejamos de brindar hasta que la botella se termino. No soy una bebedora frecuente al contrario más bien no tomo por lo que las burbujas comenzaron a hacer efecto, me desinhibí un poco y mis nervios terminaron de irse. Me tomo por la cintura y me atrajo hacia él, volvimos a besarnos apasionadamente, claramente pude sentir su erecto pene oprimir mi estomago, volvió a mordisquear mi cuello, nuestros acercamientos anteriores le habían enseñado la sensibilidad del mismo y la rapidez con la que me calentaba con esa maniobra. Hazme tuya – le susurre al oído – quiero ser tu mujer – añadí. Te amo – contesto mientras seguía mordisqueándome, tomándome fuertemente por la cintura mi hizo girar para quedar de espaldas a él, sin dejar de mordisquear mi cuello, con un brazo me rodeo de la cintura asegurándose de oprimir su bulto contra mis nalgas, con la otra mano comenzó a desabotonar la larga hilera de botones que cubría mi espalda, para mi sorpresa lo hacia con gran facilidad, zafando un botón tras otro y aquel que llegaba a oponer alguna resistencia lo arrancaba con sus dedos. Yo me sentía en el cielo, mi piel estaba completamente chinita, mis pezones habían alcanzado su tamaño máximo y mi vagina estaba muy húmeda, yo empujaba mis nalgas contra su pene haciéndole sentir lo duro y bien formado de mi cuerpo, mientras mis suspiros y pequeños quejidos eran mas fuertes y frecuentes. Al llegar al ultimo botón, me separe dando un paso hacia delante, girando lentamente y poniendo cara de gata en celo, le dije – Especialmente para ti. Al mismo tiempo moviendo un poco mis hombros hice resbalar el vestido hacia el frente, fue cayendo poco a poco, como en cámara lenta, dejando ver mis paradas tetas primero, seguido por mi vientre plano, el liguero se asomo después con las medias en su lugar y la pequeña tanga cubriendo la sonrisa que dibujaba mi vello púbico a través de la tela de encajes. Me quede en esta posición unos segundo dejando que disfrutara de mi belleza y sensualidad, por la cara que puso pude adivinar su sorpresa y como su excitación se había incrementado muchísimo. Dando un paso hacia delante, dejando el vestido atrás, lo rodee por el cuello y lo bese con toda la pasión que sentía, él respondió al beso de la misma forma mientras con sus manos acariciaba mi espalda, al bajar las manos para tocarme las nalgas sintió la desnudes de mi tanga y tomándome de la mano me hizo girar como una bailarina de ballet para poder admirar el culo que tanto le gustaba y jamás había visto así. Con un leve tirón me atrajo nuevamente hacia él y susurrando dijo – estas maravillosa, te amo. Besándonos y con su manos apretujando y arañándome las nalgas me llevo a la cama, al sentir el borde me levanto un poco y me subió en ella, se retiro un poco, mientras yo me colocaba en el centro de la cama, con una rapidez extraordinaria se deshizo de toda su ropa incluyendo los calcetines, quedando solo en una pequeña trusa negra tipo speedo, que hacia que su erección fuera notaria, incluso pude notar como una pequeña punta enrojecida asomaba por la parte de arriba junto a su estomago. Comenzó a besarme por lo pies muy suavemente, subiendo poco a poco por mis pantorrillas a mis muslos, mi excitación era muchísima, nunca había sentido algo cercanamente parecido, mi espalda se arqueaba y mis quejidos se habían convertido en verdaderos gritos de placer, siguió subiendo lentamente por mis muslos hasta llegar a mi vagina, la cual comenzó a besar con ternura por encima de la tela, mis labios vaginales se notaban perfectos, la tanga se había metido entre ellos además que mis líquidos mojaron la delgada tela haciéndola casi transparente, daba pequeñas mordiditas que me hacían gritar de placer y dar respingos que me hacían torcerme cuando tocaba mi clítoris. Siguió con su asenso por mi estomago recorriendo con su lengua cada uno de mis músculos abdominales los que por la excitación se habían marcado perfectamente, con una de sus manos masturbaba mi puchita, restregando un dedo entre mis labios y oprimiendo mi clítoris con su pulgar, por fin llego hasta mi pecho donde se dedico a besar el borde del brassiere mientras que con su mano libre acariciaba mis tetas, con la ayuda de su boca y sin dejar de masturbarme desabrocho la prenda que soltó a dos hermosas prisioneras que pedían a gritos ser rescatadas, se concentro en besar y mordisquear mis pezones, alternándolos lo que hacia mas y mas grande mi excitación, sentía como chorros manaban de mi vagina y las convulsiones que provocaba mi estomago, con las manos a los lados, hacia puños con el edredón, golpeando la cama. Él introducía mi teta casi por completo en su boca y succionaba como queriendo comérsela completa, siguió su camino ascendente para mordisquear y besar los huesos de mi cuello, su mano seguía en mi sexo haciendo las delicias de mi clítoris y la otra pellizcaba y sobaba mis pezones. Coloco la punta de su pene prisionero en la entrada de mi vagina y empezó a bombearme, yo no podía mas y lo abrase clavándole las uñas en su espalda y mis piernas aprisionaron su pelvis ayudándolo a empujar cada vez que su pene intentaba entrar en mi virginal canal a través de los encajes de mi tanga. Supo que estaba lista, Te amo - susurro - y prosiguió a besarme en los labios la mano que tenia en mis tetas la retiro y tomo una de mis manos para entrelazarla, con la otra libero su verga parada, sentí el calor de aquel "enorme" trozo de carne y como palpitaba muy cerca de mi, de la misma forma con su pulgar retiro la tela de mi vagina haciéndola a un lado para que pudiera tener contacto directo con su pene. Coloco su cabeza a la entrada de mi vagina, sentí a ese intruso acercarse a mí, con la mano levanto un poco una de mis piernas dejándola semi flexionada, y empujo un poco, a pesar de la gran cantidad de flujos que salían de mi y de lo mojada que estaba no pude evitar un pequeño grito de dolor, mi excitación seguía en niveles insospechables y sin saber como dije: sigue. Él empujo nuevamente, esta vez un poco mas duro con lo que logro introducir casi toda la cabeza, en ese instante sentí un dolor punzante en el vientre, confundió mi grito de dolor con uno de placer y volvió a empujar, sentía que me partía en dos, creí que estaba a punto de romperme, oprimí su mano y con la otra hice un puño con el edredón, siguió empujando mas y mas fuerte, para este momento ya tenia mas de la mitad dentro de mi, la excitación incontenible que unos segundos antes sentía desapareció por completo, un gruñido de dolor salio de mi garganta, nada cambio, el siguió su camino hacia dentro, no pude darme cuenta en que momento mi himen se rompió, solo quería que ese dolor terminara. Sentí la tela de su calzón rozar mi piel, trate de pedirle que esperara, pero no lo logre el comenzó con el mete y saca, el dolor era mas grande, no podía mas y grite, él parecía no darse cuenta y siguió, acelerando cada vez mas el ritmo, comencé a llorar en silencio. Mi cuerpo se estaba acostumbrando al intruso, y el dolor cesaba unos brevísimos instantes para pasar a una brevísima sensación de placer, que desaparecía con el siguiente empujón que causaba más dolor. El placer aumentaba el dolor disminuía, el mete y saca se hacia cada vez mas rápido, mis caderas comenzaron a moverse involuntariamente al mismo ritmo de él, todo parecía mejorar, pero comenzó sollozar y a gruñir igual que unos días antes en el departamento, ahora él arqueo su espalda colocando sus manos a mis costados y estirando los brazos, gritaba repetidamente: te amo, te amo, te amo, ahhh, ahhh, te amo. Clavándome su pene una vez mas hasta el fondo, que causo otra hondada de dolor que me hizo abrir mucho los ojos, sentí como su verga hacia explosión dentro de mi, una sustancia caliente, que me quemaba por dentro golpeaba mis paredes internas con fuerza, con cada borbotón intentaba introducir mas su pene dentro de mi, con lo que el dolor volvía a ser casi insoportable, unos segundos después dio un grito y se desplomo sobre mi, supe que todo había terminado. Lo abrace y lo bese en la mejilla, el estaba inerte, con la respiración muy agitada. Se hizo a un lado quedando boca arriba, sentía un ardor inmenso, que me estaba quemando, instintivamente voltee a ver mi entre pierna, una mezcla de sangre y un liquido blanco salían de mi vagina hacia mis muslos. Tome unos pañuelos desechables de la mesa de noche y tratando de recoger todo me enderece y me fui al baño cerrando bien la puerta. Tenia la mente desorientada, no podía poner mis ideas en orden, me senté en el retrete y utilizando mucho papel limpie lo mejor que pude mis muslos y mi vagina que seguía dolorida, después de unos minutos me quite las medias enrollándolas perfectamente para que no se maltrataran e hice lo mismo con el liguero. Me tomo mas de un segundo levantarme para quitarme la tanga, la tela de atrás se había metido mucho entre mis nalgas y ahora que la excitación había pasado me lastimaba un poco. Tomando aire me envolví en una toalla y salí. Él seguía tirado boca arriba, una nueva erección adornaba su entrepierna, no pude mas que dar un salto de terror hacia atrás, no podía entender como todo eso cabía en mi, sonriendo y dando palmaditas en la cama dijo: Ven aquí conmigo mi amor, casi como una autómata me dirigí a él y me senté a su lado, tomándome por los hombros me hizo girar y me llevo hacia él, levantándome una pierna me monto sobre su estomago mientras retiraba la toalla que cubría mi desnudes, sonriendo mientras con una mano acariciaba mi culo apunto nuevamente su verga a la entrada de mi vagina. Espera – le dije, sin dejarme hablar mas me dijo: Amor, te quiero y me gustas, fue mucho tiempo el que me hiciste esperar no me lo niegues ahora; no pude decir mas agache la cabeza y apoyando mis manos sobre sus hombros levante mi culo un poco para que maniobrara más fácilmente. Al sentir su cabeza y el ardor que esta provoco en mi irritada piel abrí las piernas lo más que pude y mordí mis labios, de un solo golpe la introdujo toda, grite de dolor al mismo tiempo que enderezaba mi espalda y tiraba mi cabeza hacia atrás, alcance a ver una mueca de alegría y satisfacción en su cara. Con mis rodillas dobladas y mis nalgas en el, apoye mis manos a sus lados echándome un poco para atrás cerré mis ojos, mientras el subía y bajaba su pelvis haciéndome rebotar hacia arriba, mientras con sus manos apretujaba mis tetas. Fueron unas minutos eternos los que permanecimos así, el dolor hacia que el tiempo pasara mas lento y por fin comenzó a disminuir la punzada que sentía, mi cuerpo respondió a las caricias y pequeños flujos salieron de mi cuerpo, los gritos de dolor se convirtieron en suspiros de placer, un escalofrió comenzó a recorrer lo largo de mi espalda desnuda, sentía como algo dentro de mi se comenzaba formar, dando un giro muy brusco, me coloco nuevamente de espaldas, el encima de mi, con el pene adentro continuo bombeándome lo mas rápido que podía, la sensación en mi interior comenzó a disminuir no sentía el mismo placer que con la posición anterior, subí un poco mis piernas para estar mas cómoda y sentí como su pene entraba mas y mi placer volvía a subir, con ambas mano sujete mis tobillos y jalaba lo mas que podía. Nuevamente volvió a gruñir y a gritar para este momento yo ya sabia lo que eso significaba, terminaría pronto, jale mas mis piernas pero ya era demasiado tarde, otra vez el liquido caliente inundaba mis entrañas. Solté mis piernas y todo mi cuerpo sobre la cama, nuevamente se dejo caer sobre mi, esta vez con un poco de enojo lo empuje a un lado, pareció no importarle, estuvimos inertes un par de minutos, el levanto su cabeza para ver el reloj, eran las 6:25 AM, el avión que nos llevaría a Hawai salía al medio día, así que teníamos que llegar al aeropuerto alrededor de las 10 de la mañana, teníamos que ponernos listos. Me beso levemente y dijo: Voy a bañarme, me quede inerte un tiempo mas, finalmente encontré fuerzas para levantarme, las maletas ya estaban en el closet, saque mi ropa y me prepare, espere con impaciencia a que el saliera del baño, cuando se abrió la puerta, distinguí su figura desnuda entre los vapores de agua caliente, tome mi ropa la apreté contra mi pecho y corrí al baño, al pasar le di un beso en la mejilla y me encerré. Tome mucho tiempo para bañarme, deje que el agua recorriera todo mi cuerpo. Al terminar me seque con mucho cuidado, especialmente mi entrepierna, el dolor y el ardor habían vuelto con mayor intensidad, realmente no podía ni caminar. Comencé a colocarme un pequeño bikini amarillo de flores, era lo más cómodo que había empacado, lo acomode con el mayor cuidado posible para evitar molestias, cubrí mis tetas, con un sostén amarillo sin adornos, mis pezones se notaban perfectamente a través de la tela, todavía no volvían a su normalidad. Me puse una blusa amarilla sin manga de tres botones que se anuda justo debajo de mi busto, dejando mi abdomen al descubierto y un prominente escote que permite ver lo amarillo del sostén, la minifalda de mezclilla se veía mas corta de lo que en realidad era por lo enorme de mi trasero, que ocasionaba que se subiera mas. Salí del baño y ahí estaba él, perfectamente vestido con pantalón caqui, camisa de vestir, zapatos y un saco tipo sport, nuevamente el hombre del que me había enamorado La habitación se encontraba recogida, mi vestido estaba perfectamente acomodado sobre el sofá junto a su traje, la ropa de cama estaba envuelta en una sabana echa nudo en un rincón, una mesita del servicio del hotel, cubierta con un mantel blanco, tenia dos copas con jugo, una jarra de café, frutas y diversos panes, me senté frente al peinador, lo que me causo nuevamente una punzada de dolor en el estomago. Termine de arreglarme mientras el veía las noticias en el televisor. Me acerque a la mesita y bebí un poco de jugo y puse algo de fruta en un plato, unos leves golpes en la puerta rompieron el silencio, el botones en la puerta anuncio que el limousine había arribado y pidió permiso para bajar el equipaje, me puse de pie y note como el chico me recorrió de arriba abajo con la mirada, no pude evitar sonrojarme pensando que ese muchacho sabia perfectamente lo que había pasado allí unas horas antes y que en ese instante me imaginaba en esa situación. Salimos directamente al limousine, él siempre había sido muy cuidadoso de todos los detalles y tenia arreglados los tramites con anticipación y así no seriamos molestados con nada. El camino al aeropuerto fue rápido, al no ser hora pico el trafico estaba muy fluido, al llegar él bajo del auto para nuevamente encargarse de todo yo permanecí dentro tratando de aclarar mi mente y olvidad un poco el dolor. Al bajar del auto sentí mis piernas un poco débiles y creí que se me doblarían por lo que busque su brazo para apoyarme. Creía tener las piernas muy separadas, sentía un inmenso vació entre mis muslos, al tratar de juntarlas la irritación de mi piel hacia que las volviera a separar inmediatamente. Mi imaginación me estaba jugando bromas y pensaba que toda la gente me observaba con especial atención como si supieran lo que acababa de hacer y notaran la gran separación de mis piernas. Al entrar en la terminal aérea la sangre se me helo al ver un numeroso grupo de compañeros y amigos que nos esperaban dentro, muy contraria a mi reacción, él dibujo una sonrisa en su rostro, tomo aire, saco el pecho, caminando erguido tratando de parecer mas alto. Soltó mi brazo y me rodeo por la cintura mostrando la presa que había cazado. Quería que la tierra me tragara cuando el grito de: "torero, torero, torero" hizo retumbar la sala de espera, él reía complacido, yo trate de disimular una sonrisa. Sus amigos lo abrazaron, reían, bromeaban, preguntaban detalles de pronto sentí una mano acariciar mi espalda entre la falda y la blusa, voltee la cabeza intrigada y suspire aliviada al ver la tierna mirada de Claudia, como si supiera todo lo que pasaba dentro de mi me abrazo tiernamente. Nos separamos un poco del grupo, me sentí aliviada de verla ahí. ¿Cómo estas? – pregunto Bien, bien – automáticamente conteste, me sonrió Mentirosa, ¿tan mal estuvo?, me encogí de hombros y tratando de sonreír Supongo que lo mismo nos pasa a todas La llegada de Mónica interrumpió la plática, todavía con su vestido de dama de honor puesto y visiblemente agitada dijo: Creí que ya no te alcanzaba Siempre haciendo llegadas espectaculares – dijo Claudia Aquí estoy todavía - le dije - ¿tú de donde vienes que ni siquiera te has cambiado? Ay niña mejor ni me recuerdes porque me regreso – dijo – pero no hablemos de mi, ¿a ti como te fue? Ya no pude contestar, el celular de Claudia timbro atrayendo nuestra atención, después de contestar y acercándome el aparato dijo: es para ti. Cristy al otro lado de la línea se disculpaba por no poder asistir y me deseaba la mejor de las suertes. Los altavoces anunciaron la hora de pasar a la sala de espera de nuestro vuelo, no era necesario irnos en ese momento, pero no tenia ánimos de seguir ahí, le pedí nos retiráramos, nos despedimos de todos y salimos. De antemano les agradezco su lectura y los comentarios que puedan dejar, prometo publicar pronto la siguiente parte del relato, agradezco cualquier comentario y sugerencia en mi e-mail lizethmor@gmail.com A todos los que me han pedido mi usuario de Messenger, les recuerdo que solo se los proporcionare por correo electrónico a aquellas personas con las que crea que puedo entablar una charla amena y posiblemente una amistad. Besos… Lizeth
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