Mamadas de Sexo Oral XXX

Sexo ORAL

IR A LA PAGINA PRINCIPAL DE SEXO CASERO

Sexo Voyeur

Sexo Gratis | Sexo Gay | Fotos de sexo Gratis

5 Chicos (10: Visita a los bajos fondos)

A David no le hizo ni pizca de gracia la noticia. Otra vez el plasta de su primito Dani venía a quedarse unos días. La última vez que se había quedado en casa no había parado de dar por saco, que si "David necesito esto", "David juega conmigo", "David me aburro"... Además, misteriosamente le había desaparecido algo de dinero de la hucha, y su primo era el principal sospechoso. Siempre había sido un crío revoltoso, y no parecía haber cambiado mucho.

A diferencia de la última vez que había pasado unos días en casa de sus tíos hacía tres años, esta vez Dani no venía de vacaciones. Al parecer, unos chicos de su barrio andaban detrás de él para pegarle sin motivo aparente. Aunque conociéndole, seguro que se lo había buscado.

Solo tenía doce años, pero de no ser por su corta estatura aparentaría tener dos o tres más. Llevaba su pelo rubio con una especie de peinado a tazón desaliñado, que unido al par de pendientes que llevaba, le daban un aspecto de chulito que volvía locas a muchas compañeras suyas. Aun así, su mirada seguía teniendo un cierto aire de niño bueno.

Por si fuera poco, encima tendría que compartir cuarto con David. Tenía una cama libre desde que se cambiaron de casa y dejó de compartir habitación con su hermana, así que se lo encasquetaban a él. Eso a Dani no le importaba, le caía bien David, pese a que hacía tiempo que no se veían. Ya que tenía que cambiar de aires, por lo menos podría salir con David y sus amigos. No iba a ser como en su grupo, donde era el que llevaba la voz cantante, pero no le quedaba otro remedio. De todas formas, por muy mal que le fuera, iba a ser solo una semana.

Se instaló en la habitación, mientras David le observaba. Cuando hubo terminado, se dirigió a su primo para ver el plan.

-¿Hoy que vamos a hacer? ¿Vas a salir por ahí con tus colegas?

-Pues no se, pero vamos, yo tengo que irme dentro de un rato a la academia.

-Pues si quieres cuando salgas te voy a buscar y vamos a dar una vuelta o algo...

-No se, tengo que llamar a mis amigos a ver que vamos a hacer hoy.

-Lo que quieras tío, pero yo en casa no me quedo.

-Venga, pues quedamos a las 7 a la puerta de la academia. ¿Sabes donde está?

-Creo que si, ¿es la que está en la plaza aquella donde íbamos a cambiar cromos de pequeños?

-Si, es esa. Tengo menos ganas de ir hoy...

-Pues no vayas. Le digo a tu madre que te acompaño que quiero dar una vuelta, y nos quedamos por ahí.

-Que va tío, los cabrones llaman a casa si faltas. Quedamos después y ya está.

La clase aquel día era en el mismo plan que siempre. Sonia se esforzaba por explicar a sus alumnos sus dudas mientras estos estaban a su bola. David estaba sentado en la última fila, y más que atender, hablaba con Kevin, su compañero de pupitre. Tenía 15 años, y se dedicaba a trapichear con costo para sacarse unas pelas.

-Oye Kevin, quiero pillar 10 euros.

-Joder, ¿te gustó el peta del otro día, eh? A lo grande...

-Es que pillo con otro colega. ¿Lo tienes aquí?

-Que dices tío, ¿cómo me lo voy a traer a clase? Si quieres luego después nos pasamos por mi casa y te lo doy.

-Vale. Es que no veas el otro día, nos cogimos una...

-Calla tío, luego me lo cuentas, que al final nos van a echar.

Las clases acabaron, y David salió de la academia con Kevin pensando en las risas que se iba a echar con Marcos cuando se lo fumaran. Nada más pisar la calle se acordó: Dani. Había quedado con él, así que tendría que dejarlo para otro día. Antes de que pudiera decir nada, su primo se acercó a ellos.

-Hey, ¿qué tal? Yo soy Dani, el primo de David.

-Yo soy Kevin. ¿Este es el colega que pilla contigo, no David?

-No, que va.-Dijo David, tratando de cortar la conversación.-Si quieres lo dejamos mejor para mañana...

-¿Pillar qué? ¿No será costo? Que cabrón el David, que bien se lo monta. Pues si quieres pillamos a medias, que tengo mono ya...

-Joder con tu primo –Dijo asombrado Kevin- Por mi vale, eso si, en mi casa solo tengo 10 euros, si queréis pillar más tenemos que ir a casa del pavo que me lo pasa a mi.

-Déjalo Dani, que como se entere mi madre me mata.

-Que se va a enterar... Venga tío, ahora no seas rajao.

-Bueno va, pues pillamos 15, 5 para cada uno.

-Vale, pues vamos a casa del colega este. Por cierto, ¿cuántas pelas llevais?

-Yo llevo 20, pongo mi parte y la del otro chaval.

-Yo 15 o así, el otro día le robe un billete de 50 a mi padre y todavía me queda algo.-Dijo Dani.

-Vale, pues entonces no hay problema.

-¿Por? –Preguntó David extrañado.

-Nada, luego os lo digo. Ya que vamos, aprovechamos la visita...

Se dirigieron al barrio de Kevin dando un paseo, no estaba demasiado lejos. Dani y David iban algo intrigados por lo que había dicho Kevin, pero ninguno preguntó. Les iría a enseñar algo, o les pasaría alguna otra cosa, maría o alguna pastilla... Iban bastante desencaminados, pero Kevin no les daría ninguna pista. Igual que hizo su hermano mayor con él...

El barrio de Kevin no se caracterizaba por ser bonito precisamente. Tenía mala fama, y cualquiera que se pasase por allí certificaría que los rumores estaban fundados. Los bloques masificados se agolpaban sin orden alguno, y la gente que andaba por allí no daba muy buena espina. No parecía un buen sitio para perderse. Por suerte Kevin se conocía bien aquello, y las calles por las que convenía no acercarse. Había vivido allí toda su vida, y para él era lo más normal del mundo. Había tenido movidas, como todo el mundo, pero había salido airoso de todas ellas. No era el mejor lugar del mundo, pero se sentía cómodo allí. Poco a poco había ido ganándose algo de respeto, y vivía bien.

Cuando pasaron por un bloque de pisos bastante deteriorado, Kevin se paró. Habían llegado. Llamó al portero automático, y no tardaron mucho en abrirle. El portal era aun más cochambroso que la fachada, y los dos primos estaban algo asustados por la situación. Ir con Kevin les daba algo de tranquilidad, pero sobre todo a David no le gustaba nada aquel sitio. Subieron al segundo piso, donde estaba la casa del amigo de Kevin. La puerta estaba abierta y entraron. El interior tampoco es que fuese mucho mejor, pero al menos parecía más nuevo.

Pasaron a una sala de estar, donde un chico de unos veintitantos años con bastante mala cara descansaba en un sofá. Kevin se acercó a él y le saludó:

-Hey Isra, ¿qué pasa tío?

-Joder tío, me he metido un par de lonchas y me han sentado como el culo.

-Ya se ve, ya. Venía con los colegas estos a pillar 15 euros de costo.

-Ah, hola tíos. Ahora os lo corto. Bueno, o sino, que os lo prepare mi hermana, que se estará rascando el coño, como siempre. ¡Fanny!

Esta no daba señales de vida, así que el demacrado Isra no tuvo más remedio que levantarse y prepararlo él mismo. Una vez acabada la transacción, se tumbó de nuevo en el sofá. David se dirigió a la puerta, pero Kevin le paró.

-Espera, que os voy a presentar a Fanny. Venid por aquí.

Los tres se metieron por un pasillo en el que había varias puertas cerradas. Kevin se paró ante una de ellas. Dijo a Dani y a David que esperaran en la puerta y él pasó. No tardó mucho en salir, y se dirigió a los dos primos con aire algo misterioso.

-¿Tenéis condones aquí?

-Que va tío.-Dijo David, flipando.- ¿Te la vas a follar?

-No, tanto no. Además, que yo si que tengo. ¿Tu llevas, chaval?

-Creo que sí. –Dani rebuscó en su cartera, y de un doble fondo apareció un preservativo arrugado. David alucinaba-Si, si que tengo.

-Vale, pues entonces solo tengo que dejártelo a ti, David. Dadme 10 euros cada uno.

-¿Pero nos la vamos a follar? –Dijo David entusiasmado, mientras le daba el dinero.

-Que no tío, espérate. Pasaros conmigo.

Entraron a una habitación con mejor imagen que el resto de la casa. En la cama estaba sentada una chica algo rellenita y con pinta de chula. Debía tener como mucho 20 años, pero no se conservaba demasiado bien. Las drogas la habían pasado factura. Nada más ver a Dani y a David, soltó una carcajada.

-Joder Kevin, tío, ¿de donde has sacado a estos dos? Si son dos canijos...

-Son colegas míos, y tienen mi edad. Conmigo no pones tantas pegas.

-Joder, porque tu ya eres un hombre, pero estos dos... Si seguro que no tienen ni pelos en los huevos...

Dani se estaba mosqueando, y decidió actuar. Se bajó el pantalón y los boxers y mostró a los presentes un rabo considerable para su edad. Empalmado como estaba mediría unos 14 centímetros, y tenía una buena mata de pelos.

-Yo seré un crío, pero pelos en los huevos tengo unos cuantos.-Dijo orgulloso mientras se la sopesaba.

-Vaya con el niño.-Dijo Fanny.-No es gran cosa, pero puede valer. Diez euros son diez euros. Eso si, empiezo con Kevin, que para algo es cliente habitual.

El chico se quitó los vaqueros y la camiseta y se tumbó en la cama. Los primos se sentaron en un sofá, desde donde tendrían visión privilegiada de lo que ocurriera. Dani se quedó también en ropa interior, mientras que David conservó sus pantalones. Fanny estaba vestida, y no parecía tener interés en desvestirse. Echó mano al slip de Kevin, y comenzó a acariciarlo hasta que este se puso a tono. Le quitó los calzoncillos, y comenzó a pajearle despacio. Fanny tenía razón, Kevin era ya todo un hombre. Tenía una buena polla, de al menos 17 centímetros, y un par de huevos gordos y peludos. David y Dani observaban atentamente, conscientes de que luego vendría su turno.

Kevin se puso un condón y se tumbó de nuevo. Fanny agarró de nuevo su polla y siguió pajeándole. Cuando Kevin cerró los ojos, ella se agachó y se la metió en la boca. Comenzó a chupársela despacio, de arriba abajo sin sacársela de la boca. Succionaba con fuerza, haciendo a Kevin soltar los primeros gemidos. Fanny sabia que eso le volvía loco, y como no quería hacerle terminar tan pronto, se la sacó de la boca y comenzó a darle lamidas por el tronco. Se detuvo en el frenillo y se dedicó a acariciarlo con su lengua. Cuando Kevin se confió, Fanny agarró su rabo y comenzó a pajearle lo más rápido que podía.

David y su primo no perdían detalle de aquella mamada. Los dos estaban excitadísimos, y tenían que hacer grandes esfuerzos para no pajearse. Era mejor reservarse para el plato fuerte. Dani se acariciaba por encima de sus boxers negros, que comenzaban a humedecerse debido a la excitación. Estaba deseando demostrarle a aquella guarra que había dejado de ser un niño. Su primo la tenía más dura que nunca, y sus vaqueros ajustados comenzaban a apretarle demasiado. No le quedó más remedio que quitárselos, quedándose solo con unos slips blancos dados de si y unos calcetines deportivos.

Fanny sabía que a Kevin no le faltaba mucho, y decidió retrasar un poco más el momento. Dejó de cascarsela tan deprisa y comenzó a lamerle lentamente el glande. El chico comenzó a retorcerse en la cama, tenía el capullo extremadamente sensible y cualquier caricia le hacía estremecer. Empezó a tener espasmos y eso solo podía significar una cosa. Fanny volvió a metérsela en la boca y se puso a succionar como al principio. Apenas cinco segundos después notó como la burbuja del preservativo se llenaba de liquido caliente. Sin sacársela de la boca, agarró la parte inferior de la polla de Kevin con su mano derecha y comenzó a pajearle mientras se la chupaba. Kevin casi gritaba de gusto. Fanny se la había chupado muchas veces, pero parecía que cada vez lo hacía mejor.

Kevin se quitó el condón usado, se limpió con un pañuelo de papel, y se puso a vestirse. Fanny se levantó también y echó un trago a una botella de ginebra que tenía en la mesilla. Mientras, los dos primos se miraban sin saber que hacer. Empezaban a desempalmarse, pero no se atrevían a decirle nada a Fanny. Kevin terminó de vestirse, y dijo que se salía al salón con Isra, que le apetecía fumarse un porro. Fanny se sentó en la cama frente a los chicos y aprovechó para interrogarles:

-¿Qué sois, hermanos o algo? Porque os parecéis un huevo...

-Si –Mintió Dani antes de que David reaccionara.- Yo soy el pequeño, pero la tengo más grande que él.

-¿Qué dices tío? –Exclamó David sorprendido y algo mosqueado.

-¿Pero no decía Kevin que teníais su edad?

-Si, bueno, David cumplió los quince en Enero y yo los cumplo en noviembre. No nos llevamos ni un año.

-¿Y que, ya os corréis o ni eso?

-Yo si. –Intervino David.-Este creo que no...

-Lo que tu digas, gilipollas.

-Venga, no os peleéis. ¿Por quien queréis que empiece?

-Por mi, que para algo soy el mayor.

-Que morro, empieza por mi, que la tengo más grande.

-Mira, que os jodan, los dos a la vez y punto. Venga, tumbaros uno a cada lado.

Se tumbaron uno junto al otro en la cama, y Fanny se puso de rodillas entre ellos. Puso una mano en cada paquete y comenzó a sobarles por encima de la ropa interior. Los dos la tenían ya completamente dura, pero quería calentarles aun más. Fanny sabía que siendo tan inexpertos no durarían mucho en sus manos, así que no pensaba entretenerse mucho. Le daba algo de morbo chupársela a dos hermanos, pero lo que más le interesaba era el dinero.

Una vez tuvo a los dos bien excitados, se centró en David. Le quitó los slips y comenzó a pajearle a buen ritmo. Dani observaba las reacciones de su primo, que a juzgar por su cara, se lo estaba pasando de miedo. De pronto comenzó a retorcerse, y su polla escupió varios trallazos de semen que se estrellaron en su abdomen.

-Joder tío, vaya aguante...-Dijo Fanny- Un poco más y te corres antes de que te toque.

-Ya, no se, es que estaba tan cachondo que no me he podido aguantar...

-Ya veo ya. Bueno, por ser tu primera vez voy a ser buena. Cuando acabe con tu hermanito sigo contigo. Y tu –dirigiéndose a Dani-, a ver si me aguantas más, porque para eso mejor no te hago nada.

-Yo no me corro tan fácilmente.

-Ya veremos...

No había terminado de decir la frase cuando agarró su polla por encima del calzoncillo y comenzó a pajearle a toda velocidad. Dani dio un respingo, pero pronto se calmó. Fanny le quitó los boxers, y le mandó que se pusiera el condón. Sacó el que llevaba en la cartera, y sorprendentemente se lo colocó como un experto. David pensó que no debía ser la primera vez que se ponía uno, porque él no tenía mucha idea.

Una vez Dani se tumbó de nuevo en la cama, Fanny repitió el mismo procedimiento que había hecho con Kevin. Se metió en la boca casi la mitad del rabo de Dani, y comenzó a succionar con fuerza. A ese ritmo los tíos solían durarle diez minutos, así que aquel novato no tardaría más de cinco. Suficiente para su primera mamada.

Dani disfrutaba de lo lindo. Aunque no era su primer contacto con el sexo, era la primera vez que se la chupaban, y estaba descubriendo lo bueno que era aquello. Merecía la pena haberse gastado los diez euros. Fanny sabía como comerse una polla, la notaba más dura que nunca. Con cada chupada, Dani no podía evitar mover sus caderas hacia arriba, instintivamente. Todo su cuerpo sudaba abundantemente, pero tenía cosas más importantes de las que preocuparse.

Ante aquella visión, la polla de David volvía a cobrar vida. Había visto aquello en las películas, pero ver como se la chupaban a su primo en vivo y en directo era mucho mejor. Sabía que en cuanto acabara sería su turno, así que la excitación era doble.

Sin embargo, Dani no parecía tener prisa por dejar paso a su primo. Aquello le encantaba, pero se concentraba en aguantar el máximo tiempo posible. Fanny llevaba cerca de cinco minutos comiéndosela a un buen ritmo, pero el chaval parecía no inmutarse. La chica comenzaba a mosquearse, tenía cosas mejores que hacer que chupársela a un criajo. Optó por usar sus mejores armas. Se la sacó de la boca, y comenzó a pajearle a toda velocidad, mientras lamía el frenillo. Aquello era demasiado bueno, pero Dani se centró en no acabar. "La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra. Capital: Santiago de Compostela"

Aun recitando las cincuenta provincias de España y sus capitales, era extremadamente difícil no correrse. Dani aguantaba estoicamente ante el asombro de sus compañeros de cama, pero era consciente de que no podría hacerlo mucho más. Aquello duraba ya más de 10 minutos, más incluso de lo que había aguantado Kevin, pero no llegaría a los 15. Fanny cambió de táctica, y volvió a metérsela en la boca mientras acariciaba sus imberbes testículos con una mano. Sorbía con tanta fuerza que incluso el condón había perdido su característico sabor a goma. Pronto comenzó a notar las típicas contracciones que preceden al orgasmo, y aceleró su ritmo.

Dani se rindió a la evidencia y dejó su mente en blanco para disfrutar con mayor intensidad. Se iba a correr de un momento a otro, y ya no había marcha atrás. Miró como David observaba atentamente sus reacciones y se entregó a la corrida más fuerte de su vida. Aquello era realmente fuerte, tanto que no le permitía ni tan siquiera abrir la boca. El placer que sentía era tan intenso que casi dolía. El preservativo era incapaz de contener más semen, pero Dani no dejaba de producirlo, así que comenzó a escurrir por su tronco. Ya había conseguido su objetivo, así que Fanny no se entretuvo mucho más. Se levantó de nuevo de la cama, y salió de la habitación para pedirle tabaco a su hermano.

La escena en la habitación era algo extraña. Los dos primos desnudos y sudorosos compartiendo colchón. El mayor, con una erección que empezaba a hacerle daño, y el pequeño chorreando lefa sin haberse quitado el condón aún. No tenía fuerzas para hacerlo. David se sentía algo incomodo en aquella situación, así que decidió hablar para relajar un poco el clima:

-¿Qué tal, tío?

-Joder, de puta madre. Esta tía la chupa como Dios.

-A ver si vuelve y me la chupa a mi, que la tengo empalmadísima.

-Pues procura relajarte un poco, porque si no te vas a volver a correr en cuanto te la toque...

-Ya tío, ¿pero que quieres que haga? Yo lo intento, pero no puedo evitarlo.

-Pues trata de pensar en otra cosa, como hago yo. Piensas yo que se, en alguna tabla de multiplicar o en la alineación del Madrid, y verás como aguantas mazo.

-Eso espero, porque si no, vaya mierda...

Fanny no tardó mucho en volver, dispuesta a acabar cuanto antes el trabajo. El pequeño había aguantado mucho, pero sabía que el mayor era de los que se corren a la mínima. "En menos de cinco minutos, listo", pensó. Y no se equivocaba mucho...

Siguiendo la orden de Fanny, David cogió el condón que le había dejado Kevin y trató de abrirlo. El envase se le resistió unos segundos, pero al final consiguió abrirlo. Pero ahora venía la parte difícil, ponérselo. No parecía tener mucho misterio cuando lo hicieron Kevin y Dani, pero David era incapaz. En cuanto daba un par de vueltas hacía abajo, se quedaba atascado. Fanny estaba a su rollo, y David comenzaba a desesperarse, lo cual no ayudaba. Miró a su primo como pidiéndole consejo, pero Dani optó por lo más rápido. Sin muchos rodeos, agarró la base de la polla de su primo con una mano, y con la otra desenrolló el preservativo con suavidad. David estaba demasiado sorprendido como para reaccionar. Se dejó hacer, consciente de que sin condón no había mamada.

Fanny se extrañó, pero había visto demasiadas cosas en su vida como para que aquello le llamara la atención. Se limitó a esperar, y una vez listos, se sentó junto a David. Dani se levantó y se limpió con un pañuelo. Después, se puso sus boxers de lycra, y se sentó en el sofá a esperar a su primo, quien empezaba a ser pajeado lentamente por las manos expertas de Fanny. Sin avisar, se agachó y comenzó a lamer el glande sin dejar de mover sus manos por el resto de la polla. David trataba de pensar en otra cosa, pero no se le ocurría nada. Observó a su alrededor en busca de algo que llamara su atención, pero la habitación no tenía apenas decoración en la que fijarse. Fanny había comenzado a succionársela con fuerza, y tenía que encontrar algo rápido.

Dani, quien había vuelto a empalmarse con la escena, se percató de lo que le pasaba a David, e intentó ayudarle. Señaló a la ventana, desde se podía ver a una señora en bata tendiendo ropa en el balcón de enfrente. Aquella visión desmoralizaría a cualquiera.

Funcionó. Aquella mujer le hizo perder la concentración, y consiguió aguantar un poco más. No obstante, era difícil, pues Fanny había comenzado a acelerar. Su boca rodeaba el capullo mientras se movía rápidamente. La buena señora terminó su labor y entró de nuevo en la casa. Los primos se miraron, rindiéndose a la evidencia. David cerró los ojos, mientras Dani empezó a acariciarse por encima de los boxers. Lástima no tener otros diez euros...

Fanny intuía el desenlace, y ante el maltrato que había recibido el preservativo, decidió no jugársela. Se la sacó de la boca ruidosamente y comenzó a hacerle una paja rápidamente. Su mano apenas se veía del ritmo que llevaba, y David no podía evitar soltar algunos gemidos. Aquello era demasiado bueno. Dani observaba en silencio, pero tenía que hacer esfuerzos para no cascarsela allí mismo. Su primo anunció entre gritos que se corría, y así lo hizo.

El condón aguantó el temporal, pero pronto comenzó a no dar abasto. David se retorcía entre espasmos, pues Fanny no paraba y no era capaz de soportarlo. Arqueaba la espalda y levantaba sus caderas espasmódicamente, incapaz de controlar sus propios movimientos. Llevaba más de medio minuto corriéndose, y aquello era demasiado. Finalmente Fanny paró, y salió de la habitación indicando a los chicos que se dieran prisa. Dani no tardó en vestirse, pero David no se movió.

-Venga tío, que la piva esta se va a mosquear.

-Voy, voy, espera que coja fuerzas.

-¿Qué quieres, que te vista yo como si fueras un niño pequeño?

-Que te follen.-Dijo David, incorporándose. Que aquel crío le tratara así era algo que le sacaba de los nervios. Aun así, tenía que reconocer que se había portado bien con él.

-Yo me voy fuera, a ver si tu colega se estira y se invita a algo.

-Pues ten cuidado, que como llegues mal a mi casa al que se le cae el pelo es a mi.

-Si, papá...-Dijo desde el pasillo.

David se limpió, terminó de vestirse y salió al comedor, donde Kevin, Isra y Dani compartían un porro.

-Bueno tíos, yo ya estoy-Dijo el recién llegado.

-Pues nada, nos acabamos esto y nos vamos, que tengo cosas que hacer.-Intervino Kevin.

-¿Qué chaval, que tal la chupa mi hermana?

-Bien, bien... –Aquella situación era surrealista, y David estaba demasiado cortado.

-¿Solo bien? Como se nota que te la han chupado pocas veces. Fanny es la que mejor la chupa de todo el barrio, como poco.

-Ya te digo Isra. Tu hermana es la leche. A ver si un día de estos me deja que me la folle, que por más que se lo digo no quiere.-Dijo Kevin.

-No me deja a mi que soy su hermano...

-¿Pero tío, tu te follarías a tu hermana? -Preguntó extrañado Dani, que parecía estar en su salsa.

-Ya ves, si folla igual que la chupa... Pero tampoco te hagas películas, chaval, que tampoco es hermana hermana. Ni ella ni yo conocemos a nuestro padre, pero seguro que no es el mismo tío ni de coña...

-Tío, –dijo Kevin dándole la última calada al porro- siento interrumpir tu bonita historia familiar, pero he quedado. Ya nos veremos otro día.

Los tres chicos salieron del piso más que satisfechos. Dos de ellos, tardarían mucho tiempo en olvidar aquella tarde.